Según especialistas el dinero que obtengan los productores por la venta del maíz y la soja se destinará a inmuebles y terrenos.
Los especialistas entienden que para evitar la pérdida generada por la desvalorización de la moneda, que se deprecia alrededor de un veinticinco por ciento al año, quienes tengan un excedente en pesos tratarán de resguardar el capital volcando sus inversiones en viviendas, departamentos y terrenos.
En ese sentido, advierten que la ausencia de dólares, históricamente la moneda fuerte tomada como referencia y resguardo por los inversores argentinos, especialmente los productores agropecuarios, inevitablemente direccionarán los fondos al sector de la construcción y al mercado inmobiliario.
Los operadores advierten que la intensificación de la demanda, que se potenciará desde mediados de marzo en adelante, podría provocar una suba de los precios de las propiedades en el ámbito local, sobre todo de aquellos que otorgan una buena renta.
Junín, un mercado tentador
El mercado inmobiliario juninense es tentador para los habitantes de una amplia zona del interior bonaerense, sur santafesino y oeste pampeano, porque existe un amplio abanico de inversiones en propiedades –el mejor resguardo para el capital- que además ofrecen una excelente rentabilidad.
Esa situación se refleja en el fuerte crecimiento urbano de la ciudad en los últimos diez años, como consecuencia de un constante desarrollo de obras y emprendimientos edilicios, que transformaron rápidamente el paisaje local.
Las características urbanas de la ciudad, transformada en una capital administrativa, que se consolida como polo de salud y educación zonal, además de caracterizarse como el más importante centro comercial de toda la región, provocan una fuerte demanda de inmuebles de todo tipo.
Tanto departamentos de uno y dos ambientes, utilizados por más de tres mil estudiantes que provienen de diferentes ciudades de la zona, como aquellas viviendas de dos y tres dormitorios, requeridas por personal jerárquico de empresas y profesionales, son las unidades más buscadas por los inversores.
Las razones de esa demanda permanente está sustentada en que ofrecen una muy buena renta y se las alquila de inmediato, porque para cubrir la necesidad de viviendas que tiene la ciudad se necesitan más de seis mil unidades habitacionales y se construyen apenas unas quinientas por año.
La situación actual
“Existe incertidumbre, pero no hay un escenario de crisis en el mercado inmobiliario, porque dentro del actual contexto de cepo cambiario y brecha entre el dólar oficial y el marginal, se siguen haciendo operaciones”, sentenció el martillero Claudio Roggero, titular de una de las inmobiliarias tradicionales de la ciudad.
Explicó que “la realidad es que la gente que tiene pesos busca invertirlos rápidamente para evitar la desvalorización de su capital por efecto de la inflación y en ese sentido todos sabemos que la mejor forma de proteger el valor del dinero son los ladrillos”.
Destacó que “cuando comenzaron las restricciones para conseguir dólares, a mediados del año pasado, tanto compradores como vendedores fueron acordando un precio intermedio de la moneda norteamericana, entre el oficial y el marginal, y de esa forma se hicieron operaciones”.
En ese sentido, agregó que “quien tiene necesidad de vender porque necesita comprar una vivienda o un departamento más grande, busca calzarse con una transacción simultánea para no quedarse a la deriva con los pesos y perder poder adquisitivo”.
Por otro lado, aclaró que “aquellos compradores que tienen dólares, buscan hacerlos valer y pelean el precio, y como los vendedores pueden destinarlos a nuevas inversiones, suelen hacer concesiones para cerrar el trato”.
El panorama que viene
Claudio Roggero descartó que el mercado inmobiliario se paralice, como aseguran algunos operadores, y se mostró optimista respecto de las posibilidades en el futuro inmediato, porque “en pocos meses se levanta la cosecha gruesa y los productores cobrarán en pesos y deberán recurrir a inversiones que resguarden su capital, adquiriendo departamentos, viviendas o terrenos”.
El martillero reconoció que “la sequía puede afectar los rindes en algunas zonas, pero en otras se cosechará muy bien y tanto la soja como el maíz tienen buenos precios y los productores cuando cobren en pesos no van a querer quedarse con el dinero en la mano, expuesto a una inflación superior al veinticinco por ciento”.
Frente a esa realidad, Roggero estimó que “el mejor resguardo del capital en una economía con alta inflación está en los bienes inmobiliarios y el mercado juninense es muy tentador para todos los inversores de la zona, porque hay propiedades en venta, que ofrecen excelente renta para los inversores, y además ahora se vende en pesos”.
Con los ladrillos siempre se gana
La alternativa de recurrir a las propiedades inmuebles para protegerse de la inflación que afecta a la economía argentina fue considerada como “la elección más sabia que pueden adoptar los inversores”, según la opinión del contador Carlos Berretoni, uno de los operadores inmobiliarios más importantes del país y con estrechos vínculos con Junín.
El empresario destacó que “el dinero en manos de la gente se desvaloriza, pero no sólo los pesos, porque está demostrado que en los últimos años los departamentos también aumentaron en dólares y el que se quedó con los billetes en la casa o en el banco perdió poder adquisitivo”.
Berretoni, que construye y comercializa departamentos con el respaldo de la firma Micropack de Rosario, explicó que “los inversores tienen la oportunidad de comprar en pesos, transformando su moneda en un bien de valor que se capitaliza día a día y que además le puede dar una renta”.
Resaltó que “esta zona del noroeste bonaerense y el sur santafesino cuenta con posibilidades de inversión inmobiliaria en ciudades fuertes del interior, como Junín, o en grandes ciudades, como Rosario, donde además sus hijos pueden cursar carreras universitarias y después les quedará una propiedad con alto valor de reventa o una renta interesante por alquiler”.
Finalmente, Carlos Berretoni indicó que “la cosecha será buena y los productores saben que el dinero en plazo fijo se desvaloriza por la inflación, en las cajas de seguridad o en el colchón también pierde su valor aunque sean dólares, mientras que con los inmuebles hay mucha seguridad de que nadie puede tocarlos y, además, con los ladrillos, siempre se gana”.
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