Mercado inestable y riesgo nuclear en la aldea global

Por: Fernando Gonzalez

La inestabilidad es el signo de estos tiempos en la aldea global. Cuando el planeta empezaba a abrigar expectativas sobre el final de la burbuja hipotecaria de 2008 que golpeó ferozmente a EE.UU. y a Europa, volvieron dos de los fantasmas más temidos por la economía mundial: el derrumbe político de varias autocracias en los países árabes más cercanos a occidente y un terremoto de máxima intensidad (con tsunami incluído) que mató o dejó sin hogares a miles de personas en Japón.

Como si esto fuera poco, la catástrofe geológica causó accidentes en reactores nucleares japoneses y encendió el pánico ante la posibilidad de un estallido que contamine de radioactividad a vastos sectores de un país superpoblado. Se caen las bolsas del mundo; muchos inversores venden sus acciones y otros especulan para poder comprar a bajo precio; las empresas registran pérdidas muy importantes y el miedo se sostiene sobre palabras tan tremendas como “apocalipsis”, término usado ayer por un funcionario de energía europeo.

Ante escenarios caóticos, siempre la calma es la mejor receta. En esa línea, sería atinado que la Argentina adapte rápido sus ventajas y sus debilidades de país emergente a este mar bravo que amenaza volver a hundir a los desprevenidos.

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