“Era una mentira, no me violaron”

“Era una mentira, no me violaron”
Fue en la Cámara Penal Nº3. La joven se quebró y admitió su grave mentira.
Dos hombres acusados de abusar sexualmente de una menor de edad fueron absueltos ayer en la Cámara Penal Nº 3 luego de que la víctima, al momento de declarar, sorpresivamente cambie su denuncia original y admitiera haber mentido cuando los acusó de violarla. Raúl Eusebio Ruiz y Héctor Varela llegaron ayer a sentarse en el banquillo de los acusados de la sala de audiencias de la Cámara Penal Nº3 bajo la imputación de “abuso sexual con acceso carnal con aprovechamiento de la inmadurez sexual de la víctima”; pero el juicio, para la sorpresa de todos los presentes, tomó un inesperado giro cuando llegó el momento en que la jovencita prestó su declaración y negó que el hecho hubiese ocurrido.

Consultada por las partes involucradas en el debate -que se realizó a puertas cerradas por tratarse de un tema de instancia privada-, la joven terminó admitiendo que había mentido en detrimento de los acusados; lo hizo porque uno de ellos había intentado reiteradamente de seducirla, pero sin forzarla nunca a tener contacto sexual con él. A su vez, la madre de la presunta víctima también prestó su declaración y desmintió los dichos iniciales de su hija.

Inocentes

Teniendo en cuenta que la jovencita acababa de quebrarse y admitir la verdad -y la misma exoneraba a los imputados de toda culpa y cargo-, el representante del Ministerio Público, Rubén Carrizo, solicitó la absolución de los imputados, lo que, finalmente, fue decidido por parte del Tribunal de la Cámara al sopesar los hechos que se ventilaron en el debate.

Según expresó luego del debate el defensor de los acusados, Fernando Contreras, la jovencita, al tomar conocimiento de que a partir de sus actos los acusados podían purgar una larga temporada en prisión, no logró sostener su postura y decidió admitir que todo había formado parte de una mentira; porque en determinado momento, para que el acusado la deje de molestar, lo amenazó con denunciarlo a él y a su amigo, y luego, por temor, no cambió su testimonio.

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