Ni los mensajes ni las fotos de Chávez calman la incertidumbre en Venezuela

La falta de información sobre la gravedad del estado de salud del mandatario, quien admitió que tiene cáncer, sigue provocando inquietud. Los chavistas sostienen que está en plena recuperación y que seguirá gobernando hasta su regreso. Los opositores insisten con el adelanto de elecciones
‘’Vacilar es perdernos. Venceremos, Muchachada Mía!”, escribió vía Twitter el presidente venezolano Hugo Chávez en un mensaje dirigido desde La Habana a miles de jóvenes que marchaban en Caracas para brindarle su apoyo.

“Aquí estoy, haciendo mis ejercicios diarios y recibiendo ese baño de amor que me llega desde esa Gran Marcha de la Juventud! Es la mejor medicina!”, agregó desde su cuenta @chavezcandanga.

Las palabras de Chávez, –quien desde el 8 de junio se encuentra en la capital cubana donde fue operado de un tumor cancerígeno– buscaban dar un mensaje de tranquilidad.

Pero ni sus mensajes ni las fotos que lo muestran caminando vestido con ropa deportiva, logran calmar la incertidumbre que reina en Venezuela, sobre todo porque el gobierno no da una información convincente sobre su verdadero estado de salud. Se sabe que fue operado dos veces, y que tiene cáncer. Lo que no se ha precisado es si es en el colon o en la próstata y cuál es el grado de evolución de la enfermedad.

Los chavistas se atienen a la información oficial y aseguran que está en plena recuperación, aunque no se atreven a pronosticar una fecha de regreso. La oposición desconfía y señala que dada la ausencia presidencial, el vicepresidente Elías Jaua debería asumir la jefatura del Estado, algo que rechaza el sector más duro del oficialismo. El presidente sigue gobernando y no delegará el poder, afirman.

Analistas en Caracas barajan algunos escenarios posibles para un futuro próximo.

El más optimista es que en un plazo corto de tiempo, el presidente venezolano retorne al país y reasuma el mando.

Si la permanencia de Chávez en La Habana se prolonga y su enfermedad se agrava, no descartan que pueda haber un acuerdo en la Asamblea Nacional para hacer un llamado a elecciones anticipadas. No correspondería según la Constitución dado que este gobierno ya superó la mitad de su mandato, pero en vista de la “emergencia nacional”, los legisladores seguramente encontrarían la forma de habilitar el comicio.

Si se llega a esta instancia, la oposición deberá resolver un dilema. Un frente contra Chávez es lo que los une hoy, pero la pulseada sobre quién debería ser presidente dispararía rivalidades y divisiones.

Si van a primarias, quien gane esos comicios sería el candidato único de un frente opositor.

Henrique Capriles Radonski, de 38 años, líder del partido Primero Justicia, y gobernador del estado de Miranda, el segundo más poblado de Venezuela, figura entre los más populares.

El otro favorito entre los opositores es Leopoldo López, de 40 años, ex alcalde de Caracas y líder del partido Voluntad Popular, que cuenta con amplio apoyo entre los sectores más pobres y de clase media.

Capriles y López van cabeza a cabeza en los sondeos de popularidad. Les siguen Manuel Rosales, candidato de la oposición en las elecciones presidenciales de 2006, Antonio Lezama, uno de los más férreos opositores a Chávez y Henry Ramos Allup, líder de Acción Democrática, uno de los dos partidos que dominaron la política venezolana durante cuatro décadas.

Del lado del chavismo, una versión de la que se hace eco el diario estadounidense The New York Times es que emulando el modelo cubano, Chávez le cedería el poder a su hermano mayor Adán, quien es un referente del sector más radical.

Con su hermano tendría asegurada la lealtad hasta su regreso y al mismo tiempo evitaría las pujas dentro del partido por ejercer el poder. El inconveniente es que Adán carece del carisma de su hermano y no tiene buena llegada entre los sectores más pobres.

Un escenario pesimista es que la incertidumbre por la desinformación y las rivalidades intrapartidarias desencadenen hechos de violencia. Si esto ocurriera, lo más probable es que sea el Ejército el que asuma el poder para asegurar el orden

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