Al menos 11 personas murieron y 15 resultaron heridas al ser baleadas en el interior de una licorería en una comunidad indígena del interior de Guatemala, en un hecho que el gobierno atribuyó a “entre cuatro y seis” integrantes de “pandillas”.
“Existe información en la que se determina que pudieron haber sido entre cuatro y seis personas las responsables, pero pudieron haber sido más”, afirmó el ministro de Gobernación, Mauricio López Bonilla.
El funcionario, que visitó el lugar de la masacre, precisó que desde hace ocho años no hay efectivos de la Policía Nacional Civil en esa localidad debido a que los pobladores los expulsaron, pero advirtió que dejaría a un grupo de agentes para investigar el hecho.
Entre los heridos hay tres menores de edad que pasaban por el lugar y fueron internados en estado delicado, afirmó el vocero de los Bomberos Voluntarios, Sergio Vásquez.
Los agentes del Ministerio Público recogieron más de 50 vainas servidas de proyectiles disparados por los agresores.
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