La ola de violencia incluyó la muerte de 40 personas en un atentado contra una mezquita sunnita en el centro del país, en medio de temores cada vez mayores a un creciente estado de ataques.
Fuentes policiales y médicas dijeron, por otro lado, que 55 personas resultaron heridas en el ataque a la mezquita de la ciudad de Baquba, 50 kilómetros al noreste de Bagdad, que fue cometido con dos bombas detonadas cerca del templo.
La policía dijo que las dos explosiones fueron consecutivas y se produjeron en una calle que conduce al templo cuando los fieles se dirigían al lugar para participar en la oración musulmana del viernes, informó la agencia de noticias EFE.
En otro caso, diez personas murieron y 32 resultaron heridas en un ataque con bomba contra los asistentes a un funeral chiíta en Al Madaen, 30 kilómetros al sur de Bagdad, informaron funcionarios de la seguridad.
Al oeste de la capital iraquí, dos bombas explotaron en una ruta, provocando al menos 20 muertes, según reportó hoy la prensa local en base a fuentes de funcionarios de seguridad, informó la agencia de noticias DPA.
Las explosiones, que se produjeron en la localidad de Amariya, dejaron también unos 45 heridos.
Otras siete personas murieron y 10 resultaron heridas al explotar un coche bomba en el funeral del hermano del diputado sunnita Ahmad al Mesari, de la alianza opositora sunnita Al Iraqiya, en el área de Bayia, al oeste de Bagdad.
El ataque, que se produjo un día después de que el hermano de Al Mesari muriera en un asalto de un grupo armado contra una concesionaria de coches de su propiedad en Bagdad.
Se trata de la tercera jornada seguida de ataques con tintes religiosos, luego de que 24 personas murieran ayer y 35 el miércoles en hechos de violencia en todo el país, incluyendo una ola de ataques con coches bomba en barrios chiítas de Bagdad.
Las tensiones en Irak se dispararon el mes pasado cuando fuerzas de seguridad reprimieron letalmente una de las protestas que la minoritaria comunidad sunnita realiza desde hace cinco meses para denunciar discriminación por parte del gobierno chiíta.
Desde entonces, más de 250 personas murieron en ataques, lo que volvió a atizar el temor a una ola de violencia entre partidarios de distintas versiones de la religión islámica, como la que tuvo a Irak al borde de la guerra civil en 2005 y 2006.
Si bien nadie reivindicó los atentados contra los objetivos chiítas de esta semana, todos fueron cometidos con coches bomba o atacantes suicidas, la táctica preferida -y marca registrada- de los islamistas sunnitas del brazo local de Al Qaeda en Irak.
El ataque en Baquba se suma a otros recientes atentados contra mezquitas sunnitas, sobre todo de Bagdad, y en este caso las sospechas recaen sobre milicias chiítas que operan independientemente de las fuerzas de seguridad regulares.
El primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, se vio inmerso en una profunda crisis con la minoría sunnita, que lo acusa de discriminación en el gobierno liderado por los chiítas.
Desde la retirada de las tropas estadounidenses en diciembre de 2011, Irak vive ataques prácticamente a diario. Abril fue el mes más sangriento desde junio de 2008, con más de 700 muertos y 1.600 heridos, según datos de la ONU.
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