Es el dato que surge de un relevamiento en zonas céntricas de varias localidades. En los barrios, creen que el porcentaje es mayor, porque existen ejemplares más altos y viejos.
Tras la muerte de Elena Aguirre, de 28 años, y sus dos hijas Zoe y Giuliana, al caérseles un árbol en la casa donde vivían en medio del temporal, el Municipio admitió que hay un número elevado de ejemplares en riesgo de caerse.
Un relevamiento que se hizo desde la Dirección de Cambio Climático, de la Secretaría de Medio Ambiente de Pilar, determinó que hay un 15% de arbolado urbano que puede caerse. Luego del censo, explicaron desde el área, se procedió a realizar poda y extracción de varios de esos ejemplares.
Según señalaron, se controlaron los cascos céntricos de Pilar, Villa Rosa, Derqui, La Lonja, Del Viso y Astolfi. Sin embargo, los que más preocupan se encuentran hacia lo profundo de las localidades. Allí donde los árboles han crecido a lo largo de los años sin ningún tipo de control. Áreas en donde justamente el temporal dejó su peor huella.
“Los datos que tenemos de este censo, realizado a mediados del año pasado, no es el más acorde respecto a la situación de todo el distrito, o en áreas en donde se dieron las máximas problemáticas por la tormenta. En las zonas que sí censamos, encontramos 1300 ejemplares, de los cuales 200 tenían riesgo de caer; se generó una alerta a Espacios Verdes, para que se saquen, y ya lo hicieron”, señaló Marina Lemos, titular de Cambio Climático, aunque aclaró siempre que se trata de árboles urbanos, y no de “arbolado residencial o en barrios, en donde al ser más grandes y viejos, pueden presentar más problemas”.
“Este año vamos a comenzar a relevar el arbolado en los barrios, no solo los del centro, para tener toda la información, y reorientar la reforestación, pero se trata de información importante para varias áreas, como Espacios Verdes, para saber qué ejemplar es peligroso”, insistió Lemos.
Lemos expuso que el dato del 15% de arbolado peligroso “no se puede extrapolar al resto del distrito”, ya que en otras zonas hay árboles mucho más altos y viejos, lo que podría hacer que el porcentaje suba de manera considerable.
“En algunos casos detectamos que hacía falta una extracción, y en otras una poda. Pero la poda en árboles más grandes, como el que causó el accidente, a veces es problemática, porque los ejemplares pueden quedar desbalanceados, por lo que es un trabajo que tiene que hacer gente capacitada, ya que además es de alto riesgo”, finalizó.
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