La Justicia podría contar con su testimonio en los próximos días. Mientras tanto, la adolescente continuará en el Hogar Sipaj Huasi.
Dolores Sabrina Bazán fue hallada a las 22.30, cuando personal de la División Trata de Personas se encontraba realizando una búsqueda junto a su madre, quien recibió un mensaje de texto donde le indicaban que su hija se encontraba en la casa de su hijastra.
De inmediato, los uniformados se dirigieron al domicilio, que está en el mismo barrio y la misma manzana de la casa de la menor, quien se encontraba, a simple vista, en buen estado de salud y vestida con la misma ropa con la que se había marchado aquel viernes.
A continuación, la policía dio aviso al fiscal Víctor Figueroa, de la Unidad de Delitos Criminales, quien dispuso que la menor fuera trasladada de inmediato al Hogar de Niñas Sipaj Huasi, donde permaneció toda la noche.
Ayer fue sometida a diversos exámenes físicos en el Hospital de Niños Eva Perón, para certificar su estado de salud y descartar cualquier tipo de ataque sufrido durante su extravío.
Posteriormente, Sabrina fue dejada a resguardo de profesionales del área de Niñez, Adolescencia y Familia, dependiente del Ministerio de Desarrollo Social, que le brindarán la asistencia psicológica necesaria.
Por el momento se aguarda que entre el martes o el miércoles la Justicia decida tomar testimonio a la menor para tratar de determinar qué motivos la llevaron a ausentarse de su hogar y con quién convivió durante todos estos días, y en qué circunstancias permaneció.
Mientras tanto, siguen realizándose evaluaciones del costo que supuso movilizar a todo personal policial y judicial para dar con la menor. Al respecto, los uniformados y la policía judicial tuvo que trabajar de manera normal durante todo el fin de semana largo.
En esta línea, se recargó a todo el personal de las comisarías y las unidades judiciales intervinientes, con el apoyo de Brigada de investigaciones, División Trata, unidades Kappa, como también Infantería y Grupo Kuntur, cuando se efectivizaban los allanamientos y rastrillajes, que requirieron una enorme inversión en recurso material y humano.
"Temblaba y no paraba de llorar"
La hermanastra de la niña extraviada contó cómo fue observar a la menor arribar a su casa completamente desesperada el sábado a la noche. “Estaba muy mal, temblaba del miedo y no paraba de llorar”.
La menor llegó corriendo minutos antes de las 23 a la casa, en medio de una crisis de nervios. “Eran las 23 y sentí que empujaban la puerta. Salió mi marido a ver y observó que era ella. Entró llorando desesperada diciendo que la habían bajado de una camioneta roja, cerca del cementerio y que había un señor que la venía corriendo y le quería pegar. Inmediatamente le mandé un mensaje a su madre”, puntualizó.
Por su parte, la madre de la niña la acompañó ayer a la tarde al Hospital de Niños para efectivizar la realización de los exámenes físicos para descartar cualquier ataque. "Su reaparición nos llenó de paz a todos", ilustró.
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