Aseguran que es adicto y que dos días antes del hecho la madre pidió que lo internaran El menor de 17 años que tenía pedido de captura por su presunta participación en el asalto que terminó con un policía muerto, en Tolosa, se entregó ayer ante el juez del fuero de Responsabilidad Penal Juvenil en Turno.
La fiscal quería indagarlo en el transcurso de la tarde, pero su defensor pidió que se postergara la medida hasta el lunes, ya que el adolescente “no estaba en condiciones de declarar”, dijo el abogado que lo asiste, Fabián Musto. Allegados al menor refirieron que padece desde hace tiempo “una grave adicción a las drogas” y que ayer estaba demasiado intoxicado, algo que confirmaron a este diario fuentes oficiales. Según trascendió, “cuando llegó al juzgado (en el segundo piso de los tribunales de 8 entre 56 y 57) le dio un beso a un policía”, de modo que después de verlo brevemente el juez Fabián Cacivio accedió al pedido de la defensa. La fiscal Mercedes Cattani estuvo de acuerdo, y el menor fue trasladado a un centro de alojamiento con “la garantía de que recibirá asistencia como drogadependiente”, aseguró uno de sus allegados. A él lo buscaban desde la madrugada del viernes, cuando detectives de la DDI La Plata y de la Distrital Norte hicieron cuatro allanamientos en domicilios de Villa Catella, en El Dique, Ensenada. Al único que encontraron fue a Diego Pérez (35), el chofer del taxi que habría trasladado a la banda que en los primeros minutos del miércoles asaltó el restobar de 3 y 530, asesinando al policía que quiso evitarlo, Emanuel Salas. A Pérez lo detuvieron cuando salía de su vivienda en el Chevrolet Corsa blanco y negro, hallando dentro del domicilio “alhajas y relojes de características compatibles con los sustraídos a los comensales”. Ayer fue indagado por el fiscal Marcelo Martini, pero se negó a declarar y seguirá detenido, informaron fuentes del caso. LA BANDA En la mira de los pesquisas estaban otros tres jóvenes de ese mismo barrio: dos de 18 años y el de 17 que se entregó ayer. Voceros de la investigación aseguraron tener establecido “el rol que cada uno de ellos jugó en el caso”, ubicando al menor como “el autor material del disparo”. “Eso es completamente falso”, dijo ayer a EL DIA su abogado defensor, admitiendo que “este chico estuvo en el lugar, pero no portaba armas y a él le dijeron que sólo iban a robar”. Musto anticipó que su asistido declarará mañana, para “aclarar esta situación y colaborar con la investigación”. Así las cosas, quedan dos prófugos de 18 años, aunque allegados al menor explicaron que “uno no tiene nada que ver” y que el que disparó “es mayor, pero como es tan bajito parece que tuviera menos edad”. Fueron varios los testigos que estaban en el local al momento del hecho, de modo que en una rueda de sospechosos podrían identificar dónde estuvo cada uno, pese a que en una causa de estas características a todos los integrantes de una banda les cabe la misma responsabilidad por el resultado final. ADICTO El menor se presentó ante el juez con su abogado, su madre y su hermano. Todo lo que manifestó en ese despacho no puede ser tenido en cuenta como declaración. Básicamente, confirmó que el arma homicida es del calibre 9 milímetros. Y, según sus allegados, “no pensó que el otro iba a usarla. Cuando escuchó los disparos salió corriendo”. Dentro del local hubo tres detonaciones y en la calle, al menos, tres más. La defensa también apuntará a adjudicar la actividad delictiva de su asistido con su adicción a las drogas. “Dos días antes del hecho su madre había pedido que lo internaran y la policía hasta llegó a recomendarle algunos sitios”, refirió un familiar del adolescente. En el allanamiento a su casa los detectives secuestraron prendas y zapatillas similares a las que usaba uno de los delincuentes que asaltaron Warhol, además de tarjetas SUBE y un reloj Rolex. Como se ha venido informando, todo pasó cuando tres ladrones llegaron a ese comercio de 3 y 530, uno se quedó en la puerta y los otros dos ingresaron. En una de las mesas estaba el oficial Salas, vestido de civil y con su chaleco antibalas bajo la camisa. Al advertir que era un asalto el policía -que prestaba servicios en la Primera de Ensenada- les dio la voz de alto, pero recibió dos tiros: uno en una pierna y el otro (el mortal) en la axila izquierda. Murió en el hospital Rossi. Declaraciones de testigos que refirieron haber visto a un taxista esperándolos a pocos metros sirvieron a los pesquisas para identificar al coche de alquiler. Era el conducido por Pérez. Este argumentó que había ido a llevar a una pasajera que levantó en el Bingo, pero a esta mujer no la encontraron nunca y las cámaras (como el rastreo de su celular y la máquina del auto) lo desmintieron en el recorrido que dijo haber hecho entonces.

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