Lo hacen técnicos de la DEIE sobre 368 productos en los comercios locales. Incluye rubros antes no medidos, como GNC, celulares e internet. No se imputarán precios estacionales. Volverá a publicarse en agosto.
Así como aquélla vez se impuso la decisión política, ahora la idea parece priorizar lo técnico, como se desprende del relevamiento en base a una nueva y más abarcativa canasta de bienes y servicios. Son 368 variedades (técnicamente, tipos de productos), que representan el 70% del gasto total de los hogares mendocinos, desagregados a partir de capítulos (alimentos y bebidas), subcapítulos (alimentos), grupos (frutas), subgrupos (frutas frescas) y productos (cítricos), que no se modificará.
Los principales cambios están en las variedades consideradas. Para eso se reemplaza la antigua base de la Encuesta Nacional de Gastos de Hogares (de donde se toman las variables de consumo de toda la población, sin exceptuar segmentos) por la correspondiente al año 2005 para el área de Capital, Godoy Cruz, Guaymallén y Las Heras, donde se concentra la mitad de la población total de Mendoza.
Esto significa que desde ahora dejarán de relevarse artículos que hace rato desaparecieron o quedaron al borde de la extinción (el uso del querosén, de prendas de vestir como los tapados o de grabadores a casete, como algunos ejemplos), y se incluyen otros de demanda habitual en los últimos años y que indudablemente impactan en los bolsillos de las familias: las distintas marcas de celulares, internet, microondas y, entre los alimentos, edulcorantes y puré instantáneo, por citar algunos casos.
Ajustes metodológicos
Lo que resta definir es la ponderación de los precios de productos estacionales (frutas y verduras, en especial), que lógicamente producen grandes fluctuaciones cuando fuera de época sus cotizaciones se disparan. Lo cierto es que en esos casos se excluirán temporalmente de la canasta; el interrogante es cómo se calcularán las variaciones en un período anual.
La titular de la DEIE, María Inés Crisafulli, y el ministro de Producción, Raúl Mercau, ahora evalúan dos alternativas: la comparación interanual de un mes con el mismo del año anterior, o con el promedio de los 12 meses previos. Para agosto, cuando se cumpla el primer período anual de relevamiento de precios, deberán adoptar una de las opciones.
En base a las grandes distorsiones que se producen en contraestación (vale recordar lo que sucede con el tomate en diciembre), Crisafulli enfatizó que "si bien con ponderaciones variables en un patrón anual fijo, no se imputarán precios de productos cuando desaparecen del mercado".
La relación con el Indec
"La idea no es romper con el Indec", reafirmó Mercau ante la inevitable consulta sobre qué pasará desde ahora con el organismo nacional. El funcionario confirmó al respecto que seguirá enviándose información de los precios locales, como hasta ahora. "Quizá el objetivo mediático era volver a medir la inflación, pero lo principal es fortalecer a la DEIE", completó.
El proceso que engendró el IRPM se remonta al miércoles 29 de julio de 2009. Ese día se convocó formalmente al Consejo Asesor Económico Provincial (CAEP), un cuerpo de expertos economistas para aportaran, entre otras temáticas, acerca de la reconstrucción de las estadísticas locales, manoseadas por el ya toqueteado Indec.
El planteo del equipo coordinado por Silvia Jardel a Mercau fue inmediato: darle transparencia y actualizar los indicadores económicos locales, en un sistema perdurable y creíble. Mercau ya entonces adelantaba que cualquier cambio no implicaría ruptura con el Indec.
De hecho, el nuevo nombre busca evitar choque con el uso del nombre IPC, una marca registrada.Además, el presupuesto 2010 incluye $ 600 mil para su elaboración, casi 40% más de fondos propios que los destinados en 2009.
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