Los cuatro glaciares que nutren la cuenca del río Atuel están en retroceso por efecto del cambio climático.La región viene arrastrando desde hace varios años repetidas crisis hídricas, que tienen su caja de resonancia en La Pampa.
La desaparición de los glaciares pone en riesgo la salud de toda la cuenca y en consecuencia la existencia misma del “oasis sur”, como llaman en Mendoza a las zonas de San Rafael y General Alvear.
La región viene arrastrando desde hace varios años repetidas crisis hídricas. “Muchas veces, se atribuye la situación a las pocas nevadas en la Cordillera, al mal uso de los recursos y a diversas situaciones, pero lo cierto es que, fruto del cambio climático, o recalentamiento global, como gustan llamarlo los expertos, se ha verificado un notable retroceso en los cuatro glaciares (Corto, Humo, Fiero y De la Laguna) que nutren el nacimiento de la cuenca”, dice el diario San Rafael.
“La situación quedó claramente visible en una disertación del ingeniero Raúl Besa, quien exhibió fotos del glaciar Humo tomadas hace un siglo y las comparó con imágenes más recientes, donde se aprecia claramente la pérdida de estas históricas masas de hielo de las que nace la cuenca crucial para el sostenimiento de la vida en el oasis sur”, precisa el diario mendocino.
En el inventario que se ha hecho hace unos años, punto crucial de las leyes que intentan frenar la megaminería, se explica que “las variaciones recientes de los glaciares de la cuenca del río Atuel en la provincia de Mendoza han sido estudiadas en varias oportunidades. En 1914, los glaciares Corto y Humo se hallaban unidos formando una sola lengua, pero hacia 1934 habían retrocedido y se mostraban como dos cuerpos diferentes. Los glaciares en esta cuenca han mostrado un retroceso marcado durante el siglo XX. El Humo retrocedió aproximadamente 3.200 metros entre 1914 y 1947. El Fiero ha venido retrocediendo desde 1937. Otro glaciar en la ladera suroeste del volcán Overo también mostró un retroceso entre 1948 y 1970”.
“Debido al calentamiento global, el nivel del grado cero -que es el punto a partir del cual empiezan los hielos eternos- se va elevando considerablemente con los años. De ahí que tratar de frenar el calentamiento global es esencial. El daño a los glaciares que provoca la megaminería es sustancial, al punto de que en San Juan están literalmente trasladando -en camiones- a uno de ellos hacia otra ubicación, en una empresa que los entendidos califican como descabellada”, señala.
“El Glaciar de la Laguna ha mostrado un comportamiento particular durante el siglo XX. En 1914 se hallaba cercano a la laguna Atuel, pero entre ese año y 1970 retrocedió y, luego, entre el ’70 y el ’82, avanzó y podría ser un evento de ‘surge’, es decir aquel que periódicamente descarga en forma repentina una importante cantidad de hielo desde la zona alta de acumulación hacia la zona baja de ablación o derretimiento”, detalla.
En un editorial, el diario San Rafael afirma que “la falta de conciencia sobre los efectos del daño ambiental se hace notar. Pese a que todo el mundo se muestra preocupado, pocas acciones concretas se toman al respecto”.
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