Se necesitan cambios en las políticas de promoción para el sector electrónico, plantea la cooperativa metalúrgica Renacer, para mejorar las condiciones laborales y sustituir importaciones.
Cuando en 1997 cerraba en Tierra del Fuego la fábrica Aurora Grundig se abría un capítulo de resistencia y organización de los trabajadores que sería una marca distintiva de la época. Tras varios años de lucha, el 25 de mayo de 2003 unos 250 trabajadores, la mitad de los que habían quedado en la calle, lograron constituir la Cooperativa de Trabajo Renacer.
Mónica Acosta es presidente de Renacer y voz autorizada sobre la actualidad provincial, no solo por la experiencia de lucha recogida en la cooperativa, sino por el presente, que convierte a la organización en un actor político crítico y revulsivo. “Sin la intervención del Estado hubiese sido imposible que, en un régimen hegemonizado por las grandes firmas, una fábrica recuperada pudiera llegar lejos sin acceso al crédito blando, o interviniendo ante clientes y proveedores. Apelamos a nuestra lucha histórica por mantener la fuente de empleo y por salir de la precariedad laboral del empleo industrial en general”, destaca Acosta.
Actualmente, los integrantes de la Cooperativa Renacer ascienden a 160 personas, que en su mayoría se desenvuelven como operarios de línea, capacitados para realizar sus propios controles de calidad. De la época “bajo patrón”, todavía continúan herreros y carpinteros que se suman a técnicos electrónicos, administrativos, operadores de inyectoras de plástico, de prensas hidráulicas y de soldadoras de punto, pintores, un contador, una abogada y un ingeniero en seguridad industrial, entre otras profesiones.
La producción principal es de microondas y aspiradoras. La cooperativa recibe sus principales ingresos mediante trabajo por encargo para el grupo Newsan, a razón de 1.000 microondas diarios. Por otro lado, aproximadamente cada tres meses, se realiza producción propia por un total de 3.000 unidades al mes. Sus principales clientes son Garbarino, Clur y Cía. y algunos “bolseros” y pequeños comerciantes de Buenos Aires.
Según Acosta, prácticamente no existen componentes nacionales, sólo un 10 a 15 por ciento de los productos. Los insumos tecnologicos provienen de China, especialmente de la firma Midea.
Si bien desde la cooperativa destacan la importancia del régimen de producción industrial, el principal problema que visibilizan es la falta de decisión política para pensar en un esquema más justo. “El modelo actual favorece a los monopolios de la isla, que son los que se han beneficiado con medidas muy importantes, como la rebaja de impuestos internos, créditos y licitaciones estatales. Esto generó un crecimiento de la ocupación muy precario y con sobreexplotación, sin estabilidad y con escalas salariales muy dispares, ya que se han inventado categorías por fuera de los convenios colectivos de trabajo al solo efecto de disminuir la masa salarial y no efectivizar a los trabajadores, ocupándolos sólo por temporadas mediante la fabricación de producciones estacionales”, denuncia la presidenta de Renacer.
Otro problema destacado, intrínseco al sistema de estímulos para la producción industrial en Tierra del Fuego, es el ínfimo desarrollo de proveedores locales para sustituir importaciones. “Prácticamente no existen componentes nacionales, sólo un 10 o 15 por ciento. Los insumos provienen de China, especialmente de la firma Midea. Desde la época del menemismo se ha ido destruyendo la industria del componente. Lo poco que se incorporó de industria nacional son las etiquetas, los manuales, las cajas de cartón, tornillos y lámparas”.
Frente a esta situación, la cooperativa presentó al gobierno provincial un proyecto de sustitución de insumos importados sobre la fabricación de microondas y aires acondicionados, particularmente los componentes de plástico que son genéricos en ambos productos. Renacer cuenta con 21 inyectoras de plástico que les permitirían ser proveedores y así sustituir su importación. “La cooperativa aspira a diversificar su producción, no sólo en lo referido a su licencia promocional, sino a la posibilidad de producir otros bienes, como insumos hospitalarios”, agrega Acosta. Además, trabajan en un proyecto de ley para la creación de un fondo para el desarrollo tecnológico y mantienen un convenio con la Universidad Nacional de Tierra del Fuego para capacitación.
“El régimen de promoción debería ser el principal recurso para defender a la electrónica como una rama estratégica de nuestro país. Por eso necesitamos también la participación de todas las entidades científicas y de investigación”, sostiene Acosta.
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