Con 22.586 inscriptos, se corrió desde las 7.30 entre Palermo y el centro porteño. La prueba, un clásico del calendario que, está entre las más importantes del hemisferio Sur y tuvo 2.757 extranjeros en la largada.
El parámetro fueron las carpas de los grupos de entrenamiento. Como nunca antes, estaban unas muy cerca de otras. Las banderas casi pegadas, las remeras mezcladas, y hasta la entrada en calor, sobre la Plaza de las Américas, se hacía codo a codo. A las 6.30, el tránsito de Libertador parecía el de un día de semana. Encontrar un lugar para estacionar era casi una utopía. Igual, a las 7.30, en punto, la cuenta regresiva llegó a cero y toda esa gente se reunió sobre la avenida Figueroa Alcorta, que quedó tapizada de azul por los 22.586 corredores que se inscribieron para correr los 21K de la Ciudad, que ayer, una vez más, fueron récord y fiesta en las calles.
La prueba, "la más importante en su tipo del hemisferio Sur", se volvió una fecha clásica dentro del calendario. Y el medio maratón es una distancia que suma gente a medida que cada vez más se suman al fenómeno del running en parques y plazas. "Esta carrera es una clara muestra del crecimiento deportivo en la Ciudad. Nos entusiasma a seguir ofreciendo más oferta deportiva", dijo Francisco Irarrázaval, Subsecretario de Deportes del Gobierno porteño, que participó de la organización.
De las 22.586 personas que se anotaron para correr, un 68,44% fueron hombres y un 31,56% mujeres. Además, hubo 2.757 extranjeros de 57 países. La mayoría, 1.700, llegó desde Brasil, por lo que durante el recorrido fue común escuchar, entre remeras con los colores verde y amarillo, a la gente hablando en portugués. El ganador fue Matías Roth (1h 04m 12s). Y entre las damas terminó primera Rosa Godoy (1h 15m 38s). El podio de varones lo completaron Diego Elizondo (01:05:49) y Ulises Sanguinetti (01:06:20); y el de mujeres Sandra Amarillo (01:17:18) y María Lujan Urrutia (01:18:52), todos de Argentina.
En el circuito que se usó en los últimos años, las postales clásicas fueron, otra vez, Figueroa Alcorta, Libertador, la 9 de Julio, Diagonal Norte y la Plaza de Mayo, donde promedió la competencia. Después, el regreso otra vez por la 9 de Julio, la autopista Illia, la avenida Sarmiento y Figueroa Alcorta para llegar a la meta.
Y en la carrera también se vivieron historias particulares, de las que este cronista fue testigo mientras corría entre la multitud. Una fue la de César Sánchez, que empezó a correr cuando era chico al costado de la ruta, en Pehuajó. Ayer, un par de años arriba de los 50, completó la carrera en 1h 27m 47s y terminó entre los primeros 1.000 corredores. "Fue una buena carrera, muy dura en la segunda mitad, por el viento", le dijo a Clarín luego de cruzar la meta.
Cerca de él, en la zona en la que las carpas de los 205 grupos de entrenamiento se amontonaban para parecerse a la Bristol marplatense un 15 de enero, Adriana y Andrea Loureiro, del grupo La Deportista, celebraban el buen tiempo logrado pese la gripe de la última semana. Ahí nomás, sobraban los besos, los abrazos y los saludos de felicitación por el objetivo cumplido.
El parámetro fueron las carpas de los grupos de entrenamiento. Como nunca antes, estaban unas muy cerca de otras. Las banderas casi pegadas, las remeras mezcladas, y hasta la entrada en calor, sobre la Plaza de las Américas, se hacía codo a codo. A las 6.30, el tránsito de Libertador parecía el de un día de semana. Encontrar un lugar para estacionar era casi una utopía. Igual, a las 7.30, en punto, la cuenta regresiva llegó a cero y toda esa gente se reunió sobre la avenida Figueroa Alcorta, que quedó tapizada de azul por los 22.586 corredores que se inscribieron para correr los 21K de la Ciudad, que ayer, una vez más, fueron récord y fiesta en las calles.
La prueba, "la más importante en su tipo del hemisferio Sur", se volvió una fecha clásica dentro del calendario. Y el medio maratón es una distancia que suma gente a medida que cada vez más se suman al fenómeno del running en parques y plazas. "Esta carrera es una clara muestra del crecimiento deportivo en la Ciudad. Nos entusiasma a seguir ofreciendo más oferta deportiva", dijo Francisco Irarrázaval, Subsecretario de Deportes del Gobierno porteño, que participó de la organización.
De las 22.586 personas que se anotaron para correr, un 68,44% fueron hombres y un 31,56% mujeres. Además, hubo 2.757 extranjeros de 57 países. La mayoría, 1.700, llegó desde Brasil, por lo que durante el recorrido fue común escuchar, entre remeras con los colores verde y amarillo, a la gente hablando en portugués. El ganador fue Matías Roth (1h 04m 12s). Y entre las damas terminó primera Rosa Godoy (1h 15m 38s). El podio de varones lo completaron Diego Elizondo (01:05:49) y Ulises Sanguinetti (01:06:20); y el de mujeres Sandra Amarillo (01:17:18) y María Lujan Urrutia (01:18:52), todos de Argentina.
En el circuito que se usó en los últimos años, las postales clásicas fueron, otra vez, Figueroa Alcorta, Libertador, la 9 de Julio, Diagonal Norte y la Plaza de Mayo, donde promedió la competencia. Después, el regreso otra vez por la 9 de Julio, la autopista Illia, la avenida Sarmiento y Figueroa Alcorta para llegar a la meta.
Y en la carrera también se vivieron historias particulares, de las que este cronista fue testigo mientras corría entre la multitud. Una fue la de César Sánchez, que empezó a correr cuando era chico al costado de la ruta, en Pehuajó. Ayer, un par de años arriba de los 50, completó la carrera en 1h 27m 47s y terminó entre los primeros 1.000 corredores. "Fue una buena carrera, muy dura en la segunda mitad, por el viento", le dijo a Clarín luego de cruzar la meta.
Cerca de él, en la zona en la que las carpas de los 205 grupos de entrenamiento se amontonaban para parecerse a la Bristol marplatense un 15 de enero, Adriana y Andrea Loureiro, del grupo La Deportista, celebraban el buen tiempo logrado pese la gripe de la última semana. Ahí nomás, sobraban los besos, los abrazos y los saludos de felicitación por el objetivo cumplido.
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