Se trata de Pedro Rubén Paillán de 43 años, quien a lo largo del último año hizo vivir un verdadero calvario a su expareja, quien, tras una denuncia judicial, sufrió reiteradas amenazas, ataques y agresiones. Finalmente el juez de instrucción Eduardo López resolvió procesarlo por el delito de lesiones, pero dejándolo preso por desobedecer medidas judiciales como la prohibición de acercamiento.
Pedro Rubén Paillán de 43 años fue denunciado por su expareja, de apellido Alvarado, el 26 de septiembre de 2012, después de que se separara de este sujeto, asegurando que el día 12 de septiembre de 2012 este hombre llegó a su vivienda alcoholizado y ofuscado.
Ante eso, la mujer llamó a la Policía, la cual llegó al domicilio donde la propia mujer manifestó que nada pasaba y la comisión policial se retiró del lugar. La mujer en su denuncia aseguró que Paillán ese día estaba detrás de la puerta, tomando a su hija de 11 años como rehén, apuntándole al cuello con un cuchillo bajo la amenaza de que la mataría si lo denunciaba.
La mujer aseguró que por ello se vio obligada a mentir a los efectivos policiales para que se retiraran del lugar.
Allí no terminó el calvario de la mujer, ya que el 1° de enero de 2014 Paillán golpeó a un joven de 23 años y rompió todos los vidrios del domicilio de la mujer, reiterándose los ataques el 1° de marzo cuando este sujeto golpeó a la denunciante en inmediaciones del boliche La Morena, para luego hacerse presente -nuevamente- en el domicilio de la misma, continuando las agresiones.
La mujer fue auxiliada por una vecina que la llevó a su casa, en la cual incluso Paillán también ingresó y continuó agrediéndola.
Para ese entonces ya pesaban sobre Paillán distintas medidas cautelares como “prohibición de acercamiento” o normas de conducta como “prohibición de la ingesta de bebidas alcohólicas”, las cuales violentó además en distintas detenciones contravencionales que tuvo merodeando la casa de su exmujer.
Procesamiento y prisión
En relación a tres hechos imputados, Paillán. Finalmente. fue procesado por el juez Eduardo López solo en uno de ellos, en el cual había testigos y elementos de prueba irrefutables, por el delito de “lesiones”.
Este es un delito menor, excarcelable, pero el juez consideró que Paillán mostró “un patrón de conducta violento que ha ido aumentando exponencialmente” y que además “ejerce un poder sobre la autonomía en la toma de decisiones de la víctima”, por lo que consideró podía poner en riesgo el proceso judicial y su continuidad.
El juez también enunció que “la libertad -del imputado- puede conferir considerable peligro para la integridad física y psíquica de la denunciante” y consideró la necesidad de dejarlo detenido como “una medida de estricto carácter cautelar y no punitiva”.

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