Médicos piden menos brindis y más prudencia

Médicos piden menos brindis y más prudencia
“Mi hija se desmayó y al caer se golpeó la cabeza. Hace media hora que esperamos que nos llamen... ¿faltará mucho?” preguntó, con angustia y temor, una señora ayer al mediodía al empleado de la ventanilla de acceso a la guardia de emergencias del hospital San Bernardo.
A su lado, un joven demacrado se apretaba el estómago con desesperación, mientras apoyaba su frente en el hombro de que lo acompañaba y contenía. Más allá un hombre de unos 30 a 35 años se sujetaba la mejilla izquierda con un trapo mojado.

“Esto es más un ambiente de guerra que otra cosa”, comentó un enfermero, señalando la gran cantidad de gente que aguardaba por atención, distribuida tanto en el hall de espera como en el acceso a los consultorios y la explanada externa.

“La de acá es toda demanda espontánea. Una gran parte se queja porque fueron a su salita barrial, pero estaba sin médico”, comentó.

En la tanto que los pacientes que traen las ambulancias, o son traslados en estado crítico por terceros, ingresan directamente por un acceso aledaño, sin pasar por el registro de ventanilla. Minutos antes había ingresado por esa vía un chico de 15 años, derivado desde Santiago del Estero con graves quemaduras, sin mayores informaciones por el momento.

“La recomendación general es extremar al mínimo los brindis y al máximo la prudencia”, señaló Juan Carlos Riveros, subgerente del San Bernardo. Consideró válido reiterar que el alcohol potencia todo, protagonizando los accidentes de tránsito, conflictos familiares e incidentes de todo tipo. De las previsiones hasta el martes próximo señaló que están todas las guardias reforzadas, incluyendo las de anestesia por el potencial incremento de las emergencias quirúrgicas.

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