El lunes pasado se generó un fuerte conflicto con la internación de tres menores baleados. Los médicos afirman que son habituales las amenazas en la guardia y en otros sectores del Interzonal. Reclaman la construcción de un cerco perimetral y que se refuercen las medidas de seguridad.
La médica le estaba suturando la cabeza a un paciente que había llegado a la guardia con un fuerte golpe en la cabeza. De repente, el hombre se levantó la remera y le mostró un arma. "Más te vale que quede bien", la amenazó.
El caso ocurrió dentro del Hospital Interzonal de Agudos, donde la semana pasada la inseguridad que sufren los médicos quedó, una vez más, expuesta: familiares de tres jóvenes que fueron baleados durante un tiroteo entraron a los gritos y amenazaron a los doctores. Cansada de la violencia, la jefa de guardia, Andrea Potes, salió a contar lo que ocurrió: tuvo que pedir licencia porque las amenazas crecieron y su seguridad no estaba garantizada.
La espiral de violencia en el hospital público no se detiene desde hace al menos dos años: según denuncian los médicos, hay como mínimo un caso por día. "Esto es tierra de nadie. Acá han tenido que salir muchos profesionales escondidos porque los quieren linchar", le cuenta a LA CAPITAL, Alejandro Loretti, presidente de Cicop, el gremio que agrupa a los profesionales que trabajan en el hospital. "Problemas de violencia hubo siempre pero el número viene creciendo en forma importante en los últimos años. La realidad es que antes era una cosa fortuita y ahora pasa todos los días", cuenta Potes.
La zona más conflictiva del Interzonal es la guardia, donde ingresan los pacientes que necesitan ser atendidos con urgencia. Los médicos aún recuerdan el día que una de sus compañeras intentaba curar a un hombre apuñalado cuando su agresor entró y la pelea se extendió adentro del hospital. "La mujer tuvo que meterse en el medio para que no se mataran y proteger al paciente", repasa Loretti. Y agrega:
"Tenemos toda esta gente que tiene problemas con la Justicia, vienen heridos y se los atiende enseguida. 'Salvalo porque te mato', dicen como si el médico necesitara ese incentivo. Si tenés un tipo que te está apuntando y te dice eso, la efectividad del médico baja bastante. Además como si a nosotros nos tuvieran que venir a apretar. Nosotros salvamos a todo el mundo, lo que hay en ese momento adelante es una vida. No que hizo, ni nada".
Potes explica que la violencia suele generarse porque "la gente no entiende algunas cosas". "Tampoco son todos delincuentes, si no que son personas que no tienen una educación muy alta, que no entienden que cuando van a una guardia de un hospital hay prioridades en la atención. No se puede atender a todo el mundo en forma inmediata", dice. Y describe: "Si por ejemplo se hace un examen de laboratorio hay que esperar tres horas para que estén los examenes y hay gente que llega fuera de sí. Todo ese tipo de gente es la que normalmente genera mucha violencia y esa violencia en general es verbal o con golpes. La mayor parte de la violencia viene por parte de pacientes o de familiares de pacientes. Creo que simplemente es un tema de educación, porque conviven con la violencia como si fuera algo normal y cuando llegan al hospital se comportan como lo hacen en su casa".
- ¿Se trabaja con miedo?, le consultó LA CAPITAL.
-La verdad es que nos acostumbramos al miedo. Yo siempre digo que naturalizamos el miedo y eso es terrible. Casi todos los días nos dicen 'te vamos a matar'. Entonces ya hasta nos dejó de llamar la atención. En parte tenemos responsabilidad nosotros porque realmente hemos naturalizado esa agresión. No hacemos las denuncias pertinentes y la policía suele no tomarnos las denuncias con estas cosas, porque tenemos todo un protocolo de violencia que no lo cumplimos, porque en la guardia, con la cantidad de cosas que tenemos que hacer, respetar el protocolo es complicado. Solo denunciamos los casos extremos.
Para Loretti, "día a día la cosa va empeorando y desde la dirección no están decididos a resolver el problema".
"Los profesionales de la guardia están continuamente amenazados y lo mismo sucede en determinados pisos y así estamos sin ninguna promesa cumplida. Ahora nos dicen que como va a haber una Unidad de Pronta Atención sobre la calle Peña y están construyendo lo que va a ser la Vucetich sobre la calle República de Israel, vamos a tener más seguridad. Pero eso es para mayo. Pero de acá a mayo van a terminar matando a alguien", explica.
Promesas y soluciones
Los médicos aseguran que las promesas para mejorar la seguridad no se cumplieron. Desde el gremio, la reclaman a la Provincia que tome medidas urgentes. "Tuvimos una serie de promesas como las cámaras internas del hospital, que fue lo único que se cumplió. Pero las cámaras externas y la mayor seguridad no se hicieron realidad", sostiene Loretti. Y dice que el botón antipánico no funciona hace seis meses. "Lo tengo yo en mi oficina en una cajita porque estaba puesto, pero no funcionaba y confundía a la gente. Estuve hablando con un ingeniero y con la dirección y nadie supo dónde había que hacerlo arreglar", cuenta Potes. Pero aclara: "El botón antipánico lo que hace es sonar en el 911. Pero desde ahí no mandan a la policía directamente, el 911 llama por teléfono y chequea en el hospital que haya pasado algo. Recién después de ese chequeo manda gente. Entonces a nosotros no nos sirve porque para cuando llega la policía ya está resulto el problema. Estas son situaciones de violencia que normalmente duran poco tiempo y nos defendemos como podemos".
Entre los reclamos de los médicos para mejorar la seguridad se encuentra el pedido de cercar el hospital. "Todos estamos diciendo lo mismo y lo hablamos muchas veces. Cada vez más somos los que lo pedimos, pero se niegan", dice Potes. Y cuenta: "No lo hacen porque como el hospital es una calle, se transformó en un paso de la gente al Mercado Comunitario que tenemos al lado. Entonces no lo quieren cercar porque se le corta la libertad a la gente para hacer las compras".
La jefe de Guardia asegura que los médicos piden que ante esta situación se haga "un perímetro más chico". "Deben cercar donde realmente nosotros estamos trabajando y guardamos nuestros autos como ocurre en cualquier hospital", afirma. Y reclama: "Si además se agrega una barrera con una persona, se podría controlar a quién entra y quién sale. Así evitaríamos la cantidad de gente que entra al hospital y no tiene por qué hacerlo. También habría que tener un registro que de alguna forma nos proteja".
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