Ante las falencias denunciadas por todos los jefes de servicios del Hospital Centenario, y luego negadas por el ministro de Salud, Miguel Angel Cappiello, los profesionales volverían a reunirse con el funcionario y, de no haber respuestas, apelarán al gobernador Hermes Binner.
Los profesionales remarcaron que su reclamo "no tiene que ver con desórdenes administrativos que se investigan" y aclararon que no quisieron hablar antes "para no mezclar los temas".
Falencias. El viernes pasado todos los jefes de servicios del Centenario hicieron público su diagnóstico sobre la "crítica situación del hospital".
Un ejemplo fue lo que describió la jefa de Anatomía Patológica, Analía Nocito. "Desde que se quemó el laboratorio (septiembre de 2008) no se recuperó nada", señaló. Sólo se reparó el instrumental antiguo que hoy es una tecnología obsoleta y no se repusieron los equipos nuevos. "Estamos trabajando como se hacía hace 30 años", añadió.
En este servicio se analizan, por ejemplo, los tumores, y se elaboran los informes para los médicos tratantes. "Una biopsia que requiere 10 minutos hoy tarda media hora y eso retrasa que se vean los preparados, el informe anatomopatológico y, en consecuencia, el tratamiento del paciente", explicó.
Respecto del servicio de diagnóstico por imágenes, hace dos años que no funcionan ni el resonador ni el tomógrafo. Sobre este último, ayer confirmaron que se había quemado el tubo que lo alimentaba. "En septiembre el ministro dijo que se compraría otro", dijeron. La orden de compra salió el viernes pasado, cuando se hizo pública esta situación.
Asimismo, en el servicio de Gastroenterología faltan reactivos para detectar hepatitis A y estudiar casos de hepatitis B. Los médicos no pueden indicar si se trata de un caso agudo o crónico. "Esta situación nunca se vivió en este hospital", remataron los jefes de servicios.

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