La mayoría de los porteños piensa que el otro no limpia

La paradoja surge de una encuesta en la que además el 76% de los vecinos opina que la Ciudad está sucia.

Un estudio presentado recientemente por TNS Argentina concluye que el 76% de los porteños cree que la Ciudad está muy o algo sucia, y el 78% sostiene que la gente no se involucra con la limpieza de su lugar de residencia. Al mismo tiempo, es el distrito en el que más creció el hábito de ir a hacer las compras con bolsa propia o changuito para reducir el uso de bolsas de plástico: lo hace el 41%, frente al 19% del GBA u otras ciudades.

Desde la sanción de la Ley “Basura Cero” (promulgada en 2006 y reglamentada en 2007) hubo distintas experiencias. Los primeros contenedores se instalaron en abril de 2006 sobre la peatonal Lavalle, y tanto en 2007 como en 2008 hubo avances para llevarlos a los barrios, aunque nunca se hicieron campañas para promover la separación en origen. En febrero de 2011 se puso en marcha un nuevo programa de contenerización con el objetivo de eliminar las bolsas de la calle. Y aunque el año pasado se colocaron contenedores verdes en algunas zonas de la Ciudad, tampoco hubo acciones de formación y terminó en el fracaso. De hecho, estos contenedores verdes van a ser pintados de negro y reutilizados para residuos húmedos. En la actualidad hay contenedores negros en el 63% de la Ciudad. Son 20.262 en un radio de 15.824 cuadras: 3.615 de 3.200 litros y carga lateral, y 16.647 de plástico y capacidad de 1.100 litros. La meta es cubrir el 75% del distrito con campanas verdes en marzo de 2014.

En agosto de 2012 el Gobierno realizó el primer concurso público de gestión social a partir del cual 10 cooperativas de recuperadores urbanos se adjudicaron la recolección del material reciclable. Hay 4.200 trabajadores formalizados, que reciben un incentivo económico y otros beneficios sociales para poder desarrollar su tarea en mejores condiciones. Esto incluye, entre otras cosas, la puesta en marcha de los Centros Verdes, de modo que la tarea de separación, clasificación y reventa no se realice en la vía pública.

“La política pública es buena y el contrato que se firmó este año es modelo. Entre otras cosas establece que la exclusividad del aprovechamiento económico de todos los residuos reciclables de la Ciudad es de los cartoneros, unas 5.000 familias que así logran un ingreso que llega al mínimo vital y móvil. Pero vemos problemas en la implementación que generan desconfianza. Además de la falta de equipamiento y que adeudan la construcción de guarderías, por ejemplo, el cartonero le sigue vendiendo a intermediarios y el Gobierno no les garantiza el precio mayorista, como establece el contrato”, razona Juan Grabois, abogado de la Federación de Cooperativas de Cartoneros y Recicladores.

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