El crecimiento sostenido en las ventas, frente a una producción al 100% de su capacidad, genera falta de combustible.
La mayoría de los consultados, por temor a que la situación se les complicara aún más, opinaban resguardándose en el anonimato. Un caso es el de una estación céntrica, que sufre desde hace años la política de cupificación de YPF (controla el 58% del mercado). Que, producto de un mayor ajuste desde fin de año estimado en 35 mil litros menos para vender, empezó a trasladar la restricción al expendio para estirar sus stocks y evitar quiebres.
Pero, de todos modos, últimamente se hicieron sentir. "En febrero tuvimos al menos 7 quiebres. Por ejemplo, pedíamos 15 mil litros y nos entregaban 7 mil", describe su dueña. La situación, asegura, la obligó a tomar medidas drásticas: priorizar el pago en efectivo (sólo admite débitos).
Pero, de a poco, así como en esa boca de expendio, empieza a recobrar vigencia la opción de racionar las ventas, tal como ya se evalúa en Rosario y Buenos Aires. De hecho, la YPF de Necochea y Patricias le fijó un tope de $ 900 por carga a sus grandes clientes, micros de larga distancia cuyo consumo promedia los 400 litros de gasoil por vez. Y aunque ahora lo mantiene en suspenso, también fijó en los últimos días un tope de $ 50 para particulares. Igual, su propietario se resigna: "Desde YPF ya aclararon que más combustibles no hay. Y no creo que se solucione con un aumento de precios".
Fuera del radio urbano hay situaciones límite, sobre todo en estaciones de bandera. Como la de Juan, en Vista Flores, que mientras esperaba por la tarde al camión cisterna de su distribuidor analizaba. "Hay faltantes, pero la gente carga igual".
Cerca, en Tunuyán y La Consulta, las pocas que abastecen a los productores de la zona atraviesan serias dificultades con el gasoil. "Llevamos diez días sin Fangio, y los 3 mil litros de súper que quedan se acaban en un día. Todo eso crea una psicosis, y encima aquí es difícil racionalizar", señala preocupado Alfredo, para quien la restricción en sus dos estaciones es de 30% respecto al nivel normal.
Desde Amena (Asociación de Expendedores de Naftas y Afines de Mendoza), luego de destacar que "no hay desabastecimiento, sino quiebres de stock" eventuales, coincidieron con los argumentos de YPF: todo se debe a un aumento de la demanda de combustibles en virtud de los menores costos en surtidor que ofrece esta petrolera frente a la competencia.
Además, YPF insiste en que, "las tres refinerías que la compañía posee (La Plata, Mendoza y Neuquén) trabajan al 100% de su capacidad industrial para poder afrontar el excepcional pico de demanda del mercado".
A través de un comunicado, la empresa señaló que "la venta de naftas creció durante 2009 el 4,4% respecto del año anterior. YPF aumentó sus ventas casi tres veces más: un 12,5 % durante el mismo lapso". Sin embargo, una fuente admitió que hay "situaciones particulares que se van resolviendo".
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