Fueron pocos los casamientos que se celebraron en el Registro Civil local. Aseguran que, tras la novedad del primer momento, fueron tomados como cualquier otra ceremonia. Desde el Inadi, resaltan que más allá de la norma, en este tiempo mejoró el reconocimiento social de las personas homosexuales.
26.618
es el número de la ley nacional que modificó el Código Civil, permitiendo la unión en matrimonio de personas del mismo sexo.
Esta semana se cumplirá un año de la aprobación de la Ley Nacional que permitió el reconocimiento del matrimonio entre personas del mismo sexo. Desde ese entonces, sólo 5 uniones se han concretado en Corrientes, según señalan desde el Registro Civil.
Aunque fueron pocos los matrimonios igualitarios que se concretaron en Corrientes, desde la delegación local del Inadi consideran que la aprobación de la norma fue más allá del hecho de la unión y que permitió el reconocimiento de las personas homosexuales en diversos ámbitos sociales. Después de la novedad del primer momento, aseguran que en el Registro Provincial de las Personas, los casamientos entre personas del mismo sexo son “iguales que cualquier ceremonia”.
Tras un extenso y polémico debate que copó la agenda mediática durante varias semanas, la madrugada del 15 de julio de 2010 el Congreso de la Nación aprobó la Ley Nº 26.618, mediante la cual se establece una modificación en el Código Civil referido al matrimonio. El cambio permitió el reconocimiento de las uniones de personas del mismo sexo, otorgándoles idénticos derechos y deberes que a las parejas compuestas por un hombre y una mujer.
A casi un año de esa histórica fecha, que convirtió a Argentina en el primer país en establecer el matrimonio igualitario, en Corrientes fueron pocas las bodas concretadas. “Sólo hubo 5 casamientos entre personas del mismo sexo, tanto de hombres como de mujeres”, confirmó a El Litoral el director del Registro Provincial de las Personas, Marcos Amarilla.
La primera unión se celebró en agosto, entre el correntino Roberto Williams y su pareja, el belga Dennis de Buyst. “Después de que pasó la novedad de ese primer momento, para el personal del Registro Civil pasó a ser algo normal, no hubo alteraciones ni reservas por parte de los empleados con respecto a estos matrimonios”, aseguró el funcionario, que estuve entre los asistentes de la primera boda gay de la provincia.
Por su parte, el delegado provincial del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi), Mario Midón, analizó el impacto social que tuvo esta ley y consideró que fue menor al esperado. “Al contrario de lo que decían los detractores de la norma, que pensaban que se iba a terminar la institución de la familia encabezada por un hombre y una mujer, hubo muy pocos casamientos, lo que demuestra que sólo fue un reconocimiento a los derechos de una minoría”, señaló.
“Más allá de la norma que permite el matrimonio, lo importante es que después de este hecho las personas homosexuales tienen más reconocimiento en diversos ámbitos sociales y no pueden ser tratadas marginalmente”, reflexionó Midón.
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