Gregorio Mateos, ex administrador del ingenio La Corona, declaró ante el juez Molinari en la causa por la contaminación.
Durante su exponencia ante el juez federal Guillermo Molinari, acusó al grupo Estofán, compuesto por el Ing. Arano y familia y al contador Eduardo Amado Estofán y familia, de los ingenios La Corona y Santa Rosa, como responsables del daño ambiental ocasionado al lago de Las Termas de Río Hondo.
Negó tener relación con la causa que se le imputa, al explicar que dejó de ser presidente en el año 2007, y las indagatorias investigan por hechos ocurridos de 2009 en adelante, por lo que consideró haber sido citado por error.
“No era un tema álgido”
Ante la requisitoria de la prensa, señaló que “la vinaza tuvo siempre un tratamiento normal, conjuntamente con la cachaza” y que recién a partir del año 2007 y 2008 la vinaza empezó a tomar estado público, a partir de la preocupación de la gente, lo que motivó que los ingenios “recién empezaran a hacer cosas”.
“La verdad que desconozco cuál era el procedimiento del tratamiento que se empleaba, porque la vinaza antes de 2008 no era un tema álgido. Había un tratamiento y un protocolo consensuado con la Secretaría de Medio Ambiente de Tucumán y sé que cumplíamos con las normas. Antes de esto, desconozco cuál era el procedimiento de la vinaza. Tenía tantas cosas de qué ocuparme que la vinaza no era un problema”, resaltó sin preocupación Gregorio Mateos.
0 vinaza, 0 culpa
El ex industrial remarcó que durante su administración en el ingenio La Corona, se buscó una solución rápida para no desechar la vinaza a los cauces hídricos, a través de camiones que arrojaban el desecho en fincas cañeras a escasos 5 km de la planta, lo que posibilitó reducir la contaminación.
A su vez, reconoció que dicha implementación “no duró mucho tiempo, porque el campo estaba cerca de la ciudad y me obligaron a sacar la vinaza de ahí, entonces hice una planta de tratamiento para disponerla a 10 km. del ingenio, que después quedó abandonada y formalmente dijeron desde el ingenio que llevaron la vinaza a 45 kilómetros de distancia”, indicó, cuando ya no estaba más al frente de la industria.
“Los directivos del ingenio nunca estuvieron en Tucumán”
Gregorio Mateos aseguró que en la actualidad, el excedente de vinaza del ingenio La Corona es desechado en un canal privado que desemboca en el río Gastona, tributario de la cuenca Salí-Dulce, ubicado a 6 kilómetros del ingenio.
A su vez, recalcó que La Corona produce alrededor de 1.300.000 (un millón trescientos mil) litros de vinaza por día de destilación.
“Es imposible que esta cantidad de vinaza sea transportada a 45 km de distancia atravesando una ciudad. Es mentira”, manifestó en relación a la forma en que estaría disponiendo el desecho la industria.
Aseguró que en los últimos 6 años, los directivos del ingenio La Corona “fueron de cartón y nunca estuvieron en Tucumán. Los presidentes son jubilados de más de 80 años y es además una ingeniería armada por las grandes deudas que tiene este grupo empresario con la DGI”.
También destacó que fue despedido de la presidencia del ingenio sin razón alguna.
Aporte de documentación
Por otro lado, resaltó aportar pruebas a la Justicia Federal a través de un informe al que pudo acceder, el cual indica que La Corona arrojó melaza a los cauces hídricos durante 2011, y tiempo después, sucedió una masiva mortandad de peces en el embalse de Las Termas.
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