Matan al fiscal general de Egipto y el gobierno acusa a los Hermanos Musulmanes

Matan al fiscal general de Egipto y el gobierno acusa a los Hermanos Musulmanes

Había procesado a miles de islamistas; es el funcionario de mayor rango asesinado desde la caída de Morsi

El fiscal general Hisham Barakat, conocido por sus persecuciones judiciales a islamistas, murió ayer en un ataque con explosivos y se convirtió en el funcionario de mayor rango asesinado en Egipto desde el golpe de Estado a Mohammed Morsi, hace dos años.

Si bien ningún grupo se había adjudicado la responsabilidad, el gobierno egipcio rápidamente acusó a los Hermanos Musulmanes, partido al que pertenece Morsi.

"Este crimen es parte del complot terrorista que sufre el mundo y que recientemente ha golpeado Túnez, Kuwait y Francia", advirtió en un comunicado el Servicio de Información del Estado egipcio.

"Es una extensión de los crímenes cometidos por Estado Islámico (EI) en Irak y Siria, del que la Hermandad es parte", agregó.

Sin embargo, los Hermanos Musulmanes condenaron el atentado y reiteraron que tienen un compromiso de larga data con la no violencia.

Por su parte, el primer ministro egipcio, Ibrahim Mehleb, lamentó ante la agencia estatal de noticias MENA la muerte del fiscal en un "acto terrorista malvado" y remarcó que estos ataques no pueden "romper la voluntad de los egipcios o socavar su determinación" de avanzar hacia la democracia.

Barakat murió debido a las heridas que sufrió cuando un auto bomba explotó en el camino de su caravana mientras salía de su casa en Heliopolis, un exclusivo barrio de El Cairo. En el ataque otras nueve personas, entre civiles y policías, resultaron heridas. El fiscal tenía 65 años y fue nombrado en el puesto en 2013, después del derrocamiento del presidente Mohammed Morsi, que fue reemplazado por el ex comandante del ejército Abdel Fattah al-Sisi.

El 21 de mayo pasado, la rama egipcia de EI pidió a sus militantes que atacaran a jueces y fiscales en represalia por el ahorcamiento de varios hombres acusados de ataques terroristas.

De esta manera, dos jueces y un fiscal fueron abatidos en mayo en el norte del Sinaí, uno de los sectores más afectados por el accionar de los jihadistas, y que es sede de Provincia del Sinaí, un grupo local que juró lealtad a EI.

En dos años en el puesto, Barakat presentó a miles de islamistas ante la justicia. "El terrorismo mató al principal hombre de nuestra fiscalía, pero, pese a eso, no nos asustaremos y continuaremos nuestro trabajo", dijo el juez Ashraf Abdelhady mientras salía del hospital donde Bakarat murió de sus heridas.

El gobierno nombró al presidente del Tribunal de Apelación de El Cairo, Zakaria Abdelaziz Ozman, como fiscal general interino, para que continúe con las labores hasta la elección de un nuevo funcionario, de acuerdo con la Constitución aprobada en enero del año pasado.

En tanto, el ataque al fiscal general sucedió en medio de una alerta máxima en las fuerzas de seguridad egipcias, que esperaban disturbios para hoy, aniversario de las manifestaciones antiislamistas que abrieron el camino al derrocamiento de Morsi y la llegada del ejército egipcio al poder.

El país parece no encontrar la paz luego de la revuelta popular de 2011 que terminó con la larga dictadura de Hosni Mubarak e inauguró una era de inestabilidad política y agitación.

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