Massa por la boca muere

El tigrense se ha convertido por estas horas en el puching ball del kirchnerismo. Ayer, Gustavo Marangoni disparó por elevación contra los que “dicen algo en público y otra cosa en privado” y hasta Carlos Kunkel se acordó de él. “¿Massa? ¿El informante de la embajada de EE.UU.?”, se preguntó, irónico, ante una consulta periodística
De pronto, las cartas se dieron vuelta para Sergio Massa. De ser el elegido para socavar el poderío de Scioli y ponerle un coto a sus ambiciones electorales, pasó a ser la oveja negra del kirchnerismo, y apuntan en su dirección enemigos íntimos y antiguos amigos.

La primera piedra fue lanzada ayer, por Gustavo Marangoni. El vocero del Gobierno bonaerense disparó munición gruesa sin nombrarlo. El funcionario se refirió a los famosos cables de Wikileaks y opinó que a partir de ahora “muchos se van a cuidar del doble discurso” y que evitarán “decir en privado algo y en público otra cosa”, en una referencia que pareció dirigida al tigrense.

Como contrapartida, Marangoni mostró a un Gobernador preocupado en la gestión. “En el gobierno de la Provincia tenemos muchísimas ocupaciones en el propio territorio. Te puedo asegurar que cuando acompaño al gobernador recorriendo los distintos municipios lo que menos le han preguntado es de los cables de Wikileaks”, disparó, mordaz.

Pocas horas más tarde, el diputado ultrakirchnerista Carlos Kunkel dijo lo suyo. A la llegada a Gobernación, para participar de la reunión del PJ Bonaerense, Kunkel fue abordado por los periodistas, que le preguntaron por la conducción de Moyano y los chisporroteos con los intendentes. Kunkel pretendió desentenderse de la pregunta al consultar a los periodistas “quiénes eran” esos opositores.

Uno de los cronistas retrucó: “Sergio Massa, por ejemplo”, y allí Kunkel encontró la veta para explotar su ironía: “¿Massa? ¿El informante de la embajada de los EE.UU?”, se preguntó, irónico.

El destino de Massa parece ser el aislamiento. Por lo bajo se rumorea que tampoco Máximo Kirchner está dispuesto a perdonar las confidencias que el tigrense realizó a la embajadora estadounidense. Por lo pronto, se sabe que la Juventud kirchnerista lo tiene entre ceja y ceja, y no le perdona que se presente como renovación: “esa es una renovación de caras”, sostienen, “pero las políticas siguen siendo las mismas”.

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