El clima de creciente malestar ante medidas de austeridad propuestas por gobiernos y el sector privado se traduce en una ola de protestas a lo largo de Europa. Al paro general de sindicatos griegos contra el recorte de gastos y salarios, se suman huelgas en aeropuertos y refinerías en Francia y medidas de fuerza en España
La medida de fuerza de más de un millón de empleados paralizó el país durante gran parte del día, en una jornada marcada por masivas protestas en las calles de Atenas y algunos incidentes violentos entre manifestantes y la policía antidisturbios. Todas las oficinas públicas, hospitales, universidades y gran parte del transporte público urbano no funcionaron, mientras que todos los servicios de trenes y aviones fueron suspendidos hasta hoy. Las cadenas de televisión y las radios no emitieron informativos.
El paro dejó al descubierto el débil apoyo real con el que cuenta el gobierno de Georges Papandreu para llevar adelante el llamado "plan de austeridad" que se comprometió a hacer ante la Unión Europea para conseguir su ayuda financiera y evitar el default. De hecho, los dos sindicatos que llevaron adelante la huelga, cercanos al Partido Socialista (PASOK) del premier Papandreu, intentaron hasta último momento evitar el paro general, confiados en que sería posible limar los puntos más duros del programa, como la fuerte reducción del aguinaldo adicional. Pero la ratificación del Ejecutivo de las medidas apuró los tiempos y potenció el descontento popular.
"El objetivo es que el Ejecutivo comprenda que no puede suprimir los derechos laborales", afirmó Stathis Anestis, del sindicato GSEE, la principal central que aglutina a los trabajadores del sector privado.
Entre las medidas que quiere implementar Papandreu, elegido en octubre pasado, se destacan la de recortar los sueldos de los funcionarios públicos, rebajar el gasto social en un 10% y aumentar algunos impuestos para reducir el déficit público en 4 puntos porcentuales este año. Ante la huelga de hoy, el primer ministro había expresado su comprensión, pero insistió en que el Estado griego simplemente "no tiene más dinero". El desempleo roza el 10% pero podría subir al 20%, según admite el propio gobierno.
Dos grandes manifestaciones llenaron ayer el centro de Atenas. La Policía calculó 200.000 personas, contra el medio millón que informaron los gremios. "No seremos nosotros quienes paguemos por la crisis de los ricos" o "El pueblo y sus necesidades son más importantes que los mercados", fueron algunas de las pancartas que se pudieron ver en las marchas.
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