Por Juan Carlos AlgañarazFueron convocadas por los sindicatos. El PP quiere recortar 7.000 millones de euros.
Toda España se ha movilizado con decenas de millares de personas protestando en las principales ciudades contra la privatización de la sanidad pública y los profundos recortes presupuestarios que están dejando a hospitales, clínicas y numerosos centros de atención cada vez con menores recursos.
“La sanidad no se vende, se defiende”, ha sido la principal consigna de los gremios del sector, plataformas de usuarios, sindicatos y diversas organizaciones en defensa del estado de bienestar.
En medio de la ola de recortes de gastos que ha impulsado la desocupación por encima de los seis millones de personas, el gobierno de Mariano Rajoy está aplicando una reforma para reducir en 7.000 millones de euros anuales los gastos de la sanidad pública.
En tres años el gasto en salud ha caído 10,6%, un recorte que supone 150 euros menos por habitante. Y hay que considerar que España, incluso antes de la crisis, no gastaba lo suficiente ya que la suma de lo que se dedicaba a entidades públicas y privadas sumaba 2.200 euros por habitantes, unos mil euros menos que Belgica, Alemania u Holanda.
Las regiones autónomas, que gestionan a la sanidad dentro de sus competencias, están liquidando una extensa cantidad de servicios y asistencias. Los ciudadanos ya sienten, a veces dramáticamente, los resultados de estos recortes. Por ejemplo, han aumentado a niveles imposibles los plazos para realizar pruebas, diagnósticos y operaciones. “El gobierno regional de Madrid, dirigido por la derecha, prevé privatizar parcialmente seis de los 20 grandes hospitales de la región, así como 27 centros de salud, sobre un total de 270”, señaló un vocero de la UGT.
Madrid, y otras comunidades gobernadas por el Partido Popular, han anunciado que para hacer frente a esta crisis van a privatizar parcialmente numerosos servicios. “Lo que quieren es desmantelar el sector público y entrega la sanidad a empresas privadas”, señaló Javier Tarabila, un empleado público.
Esta es la sexta “ola blanca”, la más multitudinaria, que ha vuelto a hacer su presencia masiva después de una agitación y protestas que se extiende desde hace más de tres meses y cuatro huelgas de gran envergadura contra el plan privatizador del gobierno de la comunidad de Madrid.
Lo más destacable de esta etapa de lucha es que la movilización de la capital española se ha extendido por quince ciudades con una gran fuerza de convocatoria. En medio de una extraordinaria difusión de consignas, los guardapolvos blancos de miles de médicos, enfermeras y técnicos sanitarias acudieron desde temprano a los distintos lugares de concentración.
“Es criminal recortar en la Sanidad”, “Roban tu salud”, “la sanidad pública española es de las mejores del mundo”, “la gestión privada de la sanidad es más cara y de mucho menor calidad”, proclamaban pancartas y todo tipo de carteles y octavillas escritas a mano. La plaza de Cibeles, en el corazón de Madrid, fue el centro de la concentración de quienes exigían que “se paralizaran los planes de privatización de hospitales y centros nacionales por parte del gobierno regional”.
“Pueblo de Madrid, movilízate. A estos sinvergüenzas párales los pies”, “Menos asesores y más doctores”, “No queremos pagar su deuda con sanidad y educación”. Los secretarios generales de las centrales sindicales Comisiones Obreras y UGT encabezaron el comienzo de la marcha cuando ya era muy considerable la cantidad de público.
“No hay ningún estudio que demuestre que privatizar la gestión de los hospitales reduce los costos. Esta privatización es en detrimento de la salud de los pacientes para beneficiar otros intereses”, aseguró Emilia Becares, una enfermera de 46 años. Los sindicatos de salud organizan regularmente estas “mareas blancas”, que se extendieron ayer a Barcelona donde una gran demostración recorrió en una marcha las calles de la capital catalana. El fenómeno se repitió en Zaragoza, Santander, Pamplona, Murcia y otras regiones.

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