Masiva “misa por la familia” en Madrid, con el trasfondo del debate por el aborto

Masiva “misa por la familia” en Madrid, con el trasfondo del debate por el aborto
Miles de personas participaron ayer en Madrid en una concentración religiosa en la que reivindicaron el papel de la familia cristiana como “célula básica de la sociedad” y dentro del “matrimonio indisoluble”, días después de la presentación por el gobierno conservador de un proyecto de ley que restringe el derecho al aborto en España. La misa contó con un saludo del Papa desde el Vaticano.
Antes del comienzo de la misa, los fieles que esperaban cantando villancicos y agitando banderas, se pronunciaban a favor de prohibir completamente el aborto.

La llamada Fiesta de la Sagrada Familia, en una céntrica plaza madrileña, contó con la presencia de miles de católicos que asistieron a una misa concelebrada por varias decenas de obispos, algunos llegados de otros países europeos.

Los fieles vieron por pantallas gigantes el mensaje enviado en directo por el Papa Francisco, quien aludió a la familia integrada por Jesucristo, José y María.

La gran misa al aire libre tuvo lugar días después de que el gobierno de Mariano Rajoy aprobara una polémica reforma de la ley del aborto. El nuevo proyecto sólo autoriza la interrupción del embarazo en el caso probado de peligro para la vida o la salud psíquica o psicológica de la mujer, así como en el caso de una violación, con denuncia previa. Es probable que este texto sea aprobado en el Parlamento, donde el Partido Popular tiene mayoría absoluta.

La reforma ha generado una gran controversia política y social en España, en especial por la eliminación del supuesto de aborto legal cuando exista una malformación del feto.

El cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, defendió la familia constituida dentro del “matrimonio indisoluble” frente a la “agobiante atmósfera intelectual y mediática” en la que prima una concepción de la vida caracterizada por la transitoriedad.

En su homilía, y tras escuchar el saludo del Papa, el cardenal advirtió del “clima de opinión pública” en el que prima una concepción de la vida personal caracterizada por “la transitoriedad”, de manera que “ni siquiera el don de la vida se entiende como definitivo e inviolable y, por lo tanto, tampoco, el don del amor”.

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