Los organizadores destacaron el éxito del tradicional encuentro en la primera semana de las vacaciones. "Se llena todos los días", dijeron. Los stands ofrecen platos típicos de más de 15 países. También hay puestos culturales de todo tipo.
"En muchos momentos del día se hace difícil encontrar un lugar para comer, ya que las mesas están siempre repletas. Esta primera semana ha sido muy buena y vemos que la gente disfruta muchísimo. Cada edición logra superar nuestras expectativas", agregó.
Según explicaron los organizadores, el objetivo de la feria es cultivar las tradiciones de origen de las distintas colectividades que viven en la Argentina por medio de bailes, cantos, colores y aromas que a muchos traen más de un recuerdo.
Al escenario, que fue montado para disfrutar de los bailes tradicionales, se suman stands con artesanías, música, comidas y trajes. También hay espectáculos musicales, un ciclo de cine y un teatro con capacidad para unas 300 personas por función.
Cientos de turistas se acercaron a los 15 puestos gastronómicos y 17 culturales para conocer parte de otras costumbres a través de su vestimenta o de su comida. Otros simplemente recordaron. Como Francesca Reggio de Fernández, una italiana de Nápoles que nunca olvidó el olor de las pastas que le hacía su abuela y que se emocionó al ver cómo los colores de su tierra adornaban el mostrador.
Cerca de allí, Paraguay presenta un mostrador de lo más variado: ofrece sombreros de paja, artesanías y miel de caña.
El stand brasileño se roba la atención de los visitantes. La caipirinha tiene allí un gran poder de convocatoria. Pero el atractivo no se agota con la bebida, sino que continúa con los tamboriles. Los bailarines brindan un llamativo espectáculo y ayudan a quienes quieren aprender a moverse al ritmo del samba.
La feria, que se convirtió en un clásico cultural y turístico de la ciudad, abre desde las 11 de la mañana hasta las 22 (los fines de semana el horario se extiende hasta las 23) en la plaza San Martín, en la zona comprendida entre las calles San Luis, 25 de Mayo, Mitre y la avenida Luro, frente a la escuela Nº 1. Funcionará hasta el 31 de julio y la entrada es gratis.
En la XVII edición del tradicional encuentro hay representantes de Argentina, Armenia, Belarús, Rusia, Ucrania, Bolivia, Brasil, Chile, Eslovenia, Polonia, Alemania, Croacia, Grecia, Israel, Italia, España (Centro Navarro), Paraguay, Perú, Polonia, Portugal, Uruguay y los países árabes, entre otros.
La comida es una gran transmisora de la cultura de un país. Por eso, los aromas y los sabores ocupan un lugar privilegiado en los stands de las diferentes colectividades. A la hora del té puede visitarse el stand esloveno, donde se come un rico strudel, y desde allí buscar a los alemanes, que ofrecen cerveza. Los mates pueden comprarse en el exhibidor de Uruguay. Todos están hechos con calabazas.
El intendente Gustavo Pulti dijo que "esta nueva edición simboliza con fuerza el encuentro de distintas culturas y opiniones en una ciudad que no discrimina por sus orígenes, sino que une por medio de sus proyectos". Además agregó: "Estamos felices por la realización de la feria y reconocemos el esfuerzo que hacen sus organizadores para llevarla adelante",
Para el jefe comunal, la ciudad corre con ventaja ya que la gastronomía esta presente los 365 días del año. "El aporte cultural por medio de la gastronomía es enorme, y en la feria se pueden observar y degustar toda esa influencia en un solo lugar", sostuvo.

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