Masiva concentración en el Vaticano en apoyo al Papa

Ante una multitud de 200 mil militantes católicos que lo aclamaban en una "jornada junto al Papa", Benedicto XVI culminó ayer una semana triunfal iniciada con una gira en Portugal, donde un millón de fieles le dieron un gran baño de multitud en Lisboa, Fátima y Oporto. Confortado y reforzado, el pontífice desdeñó las teorías del complot contra la Iglesia que florecen en el Vaticano y otros bastiones católicos del mundo y afrontó con espíritu de penitencia la seria crisis que han causado los escándalos por los abusos sexuales de muchos curas pedófilos, destacando que "el pecado es el verdadero enemigo a temer y combatir, el mal espiritual que lamentablemente también a veces contagia a miembros de la Iglesia".
Emocionado y contento, el habitualmente poco expansivo Papa Joseph Ratzinger dijo desde la ventana de su estudio del Palacio Apostólico vaticano a la gente: "¡Gracias! Estoy reconfortado por vuestra presencia tan numerosa. Les agradezco de todo corazón, hermanos y hermanas, su presencia calurosa".

"Juntos con el Papa", decía un enorme cartel de tela colocado delante de una parte del columnado de la Plaza San Pedro, frente al Palacio Apostólico desde donde el Papa entonó el "Regina Coeli" (Regina de los Cielos), que hasta el Petecontés sustituye el tradicional rezo del "Ángelus" de los mediodías dominicales, en los que el pontífice bendice "Urbi et Orbi" a la ciudad de Roma y al mundo.

La fiesta fue excepcional. Organizada desde hace tres semanas por la coordinadora de los movimientos laicos católicos, encuadrados por la Conferencia Episcopal Italiana, había muchas familias, gente de las parroquias venidas de toda Italia, coloridos carteles de Comunión y Liberación, la Comunidad de San Egidio, los "Focolarini" de Clara Lubish, los movimientos catecumenales y las organizaciones de productores agrícolas como la Coldiretti y los trabajadores cristianos de la ACLI. El objetivo era demostrar apoyo y un afecto cercano al Papa. "No estás solo!", le cantaban en un pareado grupos de jóvenes de San Egidio.

Desde Asís, donde concluyó la multitudinaria marcha desde Perugia organizada todos los años en la ciudad de San Francisco por los católicos progresistas y grupos pacifistas -con el apoyo de los sindicatos y los partidos de la oposición de centroizquierda-, también llegó la solidaridad al Papa. "Somos más de cien mil!", afirmaban los organizadores de la marcha. Al llegar a Asís se veía un gran cartel de cinco metros de largo que decía: "Una única voz de apoyo a la misión del Papa: Santidad cuente con nosotros para su misión de paz y bien". Al lado había grupos de frailes franciscanos que vivaban al pontífice y recibían aplausos de los que marchaban.

El Papa habló a la multitud reunida en San Pedro, que desbordaba la plaza y se extendía hasta el río Tíber por la avenida de la Conciliación, pero también por otras calles del Borgo (barrio) vecino al Vaticano.

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