Tras el testimonio del acusado, los jueces y las partes irán a recorrer la escena del crimen en la planta de comunicaciones de 7 y 630.
Filippi Medina y el ex policía Marcos Casetti son juzgados por los homicidios de Pedro Díaz, Ricardo Torres Barbosa y Alejandro Vatalaro. El primero de los acusados dará su versión. Hasta el momento no declaró nunca en la causa. Su madre asegura que es ajeno al hecho, pero tres pruebas lo involucran: la directa incriminación que realizó Casetti y quedó registrada en una cámara oculta; un paquete de llamados telefónicos de su celular que impactaron en antenas cercanas a la escena del crimen y el tiempo que permaneció prófugo.
El joven se sometió a estudios de ADN y los resultados le dieron negativo.
La audiencia fue pautada para las 9 horas y está prevista la presencia del abogado Alejandro Montone quien fue defensor de Juan Pablo "Papupa" Córdoba, ex detenido en el marco de la investigación.
La declaración estaba prevista para el pasado miércoles 16 de abril, pero por un problema de salud de una de las juezas a cargo del juicio, la cita se postergó.
Coartada. Liliana Teresa Medina, madre de Filippi Medina, declaró el pasado 25 de marzo. A preguntas del defensor particular Luis María Giordano reconoció que su hijo y Casetti fueron compañeros de estudio en el Normal 1 de La Plata, pero no lo ubicó dentro de su círculo de amistades. “Sus amigos venían a casa y él (por el ex policía Casetti) no”, detalló la mujer.
También confirmó que días después de los crímenes, Casetti y su padre (Roque, policía retirado) se presentaron en su casa para pedirle a ella y a su ex marido que Filippi Medina ayude en la versión de Casetti. “Quería que mi hijo declarara que esa noche (entre el 18 y la madrugada del 19 de octubre de 2007) estuvo con él (por Marcos Casetti) en una plaza, tomando cerveza”.
Medina reconoció que su hijo tenía problemas de adicción, pero aclaró que empezó con el tratamiento de recuperación en junio de 2007, tres meses antes de la masacre. “Estaba preso en casa” dijo al aclarar que ella en persona lo cuidaba permanentemente. “No tenemos nada que esconder, mi hijo se ha prestado voluntariamente a todos los requerimientos”, se explayó la mujer y recordó que cuando le allanaron su vivienda en la localidad bonaerense de San Nicolás, su hijo “no se opuso” a la extracción de material genético (pelo, sangre y saliva) para los estudios de ADN que finalmente dieron negativo.
Uno de los ejes de las preguntas rondaron sobre el tiempo que su hijo estuvo prófugo: “Fue una decisión mía, quería protegerlo, hablé con dos abogados y me dijeron que no lo presente”, detalló la mujer y recordó que tras el allanamiento de su vivienda “empezó la condena social de la Policía y de los medios de comunicación. En medio del procedimiento me llamaban de los medios. A partir de ahí decidí que se aleje de San Nicolás. Quería resguardarlo, lo condenaron sin ser condenado”, expresó indignada.
Cabe recordar que, al momento del hecho, Filippi Medina vivía en La Plata. Meses después se fue a San Nicolás, donde retomó sus estudios universitarios y, ante la inminente detención, se refugió en una pensión de la provincia de Corrientes, donde finalmente fue capturado.
El joven estudiante de Derecho aparece mencionado en la cámara oculta en la que Casetti se autoincrimina y lo ubica a él y al prófugo Fernando Darío Maciel (cuyo ADN fue hallado en la escena del crimen).
Comentá la nota