Masacre en La Loma: crudo relato de la tía de Micaela

Masacre en La Loma: crudo relato de la tía de Micaela
Lorena Galle lloró al recordar a su sobrina asesinada. La defensa de Osvaldo Martínez pidió conocer quién se inscribió para cobrar la recompensa ofrecida por el Estado bonaerense. Crónica del séptimo día de juicio.
Con la voz entrecortada por la angustia y el rostro gobernado por las lágrimas, declaró Lorena Galle, tía paterna de Micaela, la menor masacrada en el cuádruple femicidio de La Plata. La testigo dio cuenta de tres comunicaciones realizadas desde el celular de la menor al de su hija, y narró el impacto familiar que sacudió a la familia tras conocer la noticia del caso. Por su parte la defensa de Osvaldo Martínez pidió, y el Tribunal aceptó, que se envíen oficios a los ministerios de Justicia y Seguridad, para que desde allí se informe quién o quiénes están esperando cobrar la recompensa de hasta trescientos mil pesos que ofreció el gobierno provincial al que aporte datos que permitan el esclarecimiento del caso. Para la audiencia de este jueves 15 de mayo estaba prevista la declaración de los médicos forenses que practicaron las autopsias, pero las partes acordaron que esas piezas del expediente se incorporen directamente para la lectura de los magistrados.

Minutos después de las 10 de la mañana Lorena Galle se sentó frente a los jueces a quienes les agradeció poder declarar, pero el presidente del tribunal Ernesto Domenech aclaró a la mujer que ella no debe ninguna gratitud.

La mujer recordó que Micaela y su hija se llevaban pocos meses de diferencia de edad, que se criaron juntas y las calificó de “inseparables”. Narró que el abuelo de las primas había preparado una habitación en la casa para que las niñas duerman juntas. Resalto que en 2012, su hija fue abanderada y la niña al conocer la noticias expresó que “yo lo hago por mi prima”.

Cimbronazo. El mediodía del 27 de noviembre de 2011 sonó el teléfono en la casa de Lorena. Del otro lado de la línea, su madre (la abuela paterna de Micaela) le pasó la noticia que sacudió su humanidad como un rayo: habían matado a la menor, a su ex cuñada y a la abuela materna de la niña. Los nervios la dominaron, su presión arterial se desplomó. Horas anteas habían encontrado los cuerpos de Susana De Bárttole (63), Marisol Pereyra (35), Bárbara Santos (29) y Micaela Galle (11).

Cuando pudo recomponerse del shock fue hasta la casa de los vecinos, dejó a sus hijas y llegó en camioneta hasta 28 y 41. Lo primero que vio al llegar fueron varios policías, periodistas televisivos y una ambulancia en la que estaban asistiendo a su hermano y a su madre. Todos estaban conmocionados.

Una hora después de su arribo comenzaron a sacar los cuerpos de la escena del crimen y observó una bolsa negra “chiquita”. A los gritos comenzó a rogar “no la toquen, es mi bebé”. Era el cuerpito de Micaela.

SMS. La mujer recordó que el sábado 26 de noviembre de 2011, a las 18.52 su hija recibió un mensaje de texto desde el celular de Micaela. “Ma, te aviso que voy a tener el celu apagado, te aviso que no me llames” fue el contenido del envío. Una hora después recibió otro texto digital: “Te aviso que voy a tener el celular apagado, no me llames”. Cuatro horas después, a las 23.50 alguien se comunicó desde el celular de Micaela al equipo móvil de la hija de la testigo. Se sospecha que Micaela estaba pidiendo ayuda en plena ejecución de la matanza femenina.

Galle confirmó que en octubre de 2011 habían operado a su sobrina por un problema de vesícula. Fue a visitarla al sanatorio Ipensa. Estaba toda la familia esperando el resultado quirúrgico. También estaba Martínez acompañando a Bárbara Santos, la madre de la niña. “Lo noté como una persona ida, aislada de todos nosotros, tenía los ojos rojos, como cristalizados, como si no estuviera presente”, retrató la mujer.

También dijo que su sobrina “no tenía mucha relación” con Martínez, pero ese testimonio colisiona con el resto de los allegados a las víctimas, quienes declararon que la relación entre el acusado, Santos y la niña era “muy buena” y que “iban los tres juntos a todos lados”.

Sobre el final de su exposición les pidió “justicia” a los magistrados. “Ella era muy chiquita, tenía once años, era amorosa. La sangre que fluye por mis venas es la misma que la de ella, voy a luchar para que haya justicia”.

Recompensa. Antes del inicio de la sesión el abogado Julio Beley, defensor de Osvaldo Martínez, solicitó al Tribunal que se remitan oficios a los ministerios de Seguridad y de Justicia, para que desde esas carteras se informe quién o quiénes solicitaron cobrar la recompensa ofrecida por el Estado bonaerense a quien aporte datos que lleven al esclarecimiento del caso.

El abogado Marcelo Ponce Núñez (representante de Daniel Galle, padre de la niña asesinada) intentó oponerse por entender que el mecanismo de recompensas está avalado por un marco legal y consideró que no es un medio idóneo para medir la credibilidad de un testigo. Por la información que maneja la defensa de Martínez, el remisero Marcelo Tagliaferro presentó la solicitud para cobrar la recompensa ofrecida, que puede trepar hasta los trescientos mil pesos.

Los magistrados hicieron lugar al pedido de la defensa, sin perjuicio de la posterior valoración de la prueba solicitada y por entender que esa documentación será materia de análisis y alegación.

El Estado provincial ofrece dinero de un Fondo Permanente de Recompensas a quienes aporten datos para esclarecer numerosos crímenes (como este cuádruple femicidio), o para localizar a personas que tienen un pedido de captura. A veces no se presenta nadie. A veces se presentan varias personas. A veces se paga. Otras, se rechaza al candidato.

El sistema está inspirado en el estadounidense y fue creado durante la gestión de León Arslanián en Seguridad. Para hacerse de la recompensa, el testigo —que puede pedir reserva de identidad— debe aportar una pista relevante sobre personas que se encuentran prófugas o sobre delitos sin esclarecer. Para esta segunda situación, el caso en cuestión debe tener sentencia judicial firme.

La próxima audiencia del juicio oral a Martínez y Javier Quiroga fue agendada para este viernes 16 de mayo, a las 9 horas, según dispusieron los jueces Ernesto Domenech, Andrés Vitali y Santiago Paolini, por la secretaría de Andrea Lamamy y Romina Marchioni.

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