Ayer finalizó la etapa de testimoniales. Los relatos apuntan a vincular a los procesados con la desaparición y posterior hallazgo de los restos de la familia Sosa enterrados en un lote de esa localidad berazateguense. El martes se realizarán los alegatos
El juicio por la Masacre de Hudson continuó ayer con uno de los testimonios más esperados en el debate, que fue el del médico autopsiante que confirmó ante el Tribunal Oral 1 que la familia Sosa fue asesinada mientras dormía -a mazazos- y que al menos dos personas formaron parte del raid criminal.
Además declararon otros testigos que comprometieron más a los acusados de matar y de enterrar a la familia Sosa en el terreno que compartían en abril de 2012 para quedarse con la vivienda.
El primer relato de la víspera fue el del doctor Mignones, que llevó adelante los estudios para determinar las causales de los decesos de las víctimas y en sus respuestas ante el Tribunal 1 no dejó margen a las dudas, señalando que la familia Sosa fue atacada mientras dormía y que la mayoría de los golpes se daban en la zona del cráneo y que no opusieron resistencia. Al ser consultado por la fiscal Attarian Mena, no dudó en señalar que las agresiones mortales fueron perpetradas por al menos dos individuos.
Posteriormente declaró una vecina, que resaltó que Soria "le pidió a mi hijo dejar unos electrodomésticos en su casa a lo que la mujer dio el visto bueno y trajo un televisor, dos estufas, un equipo de música y ropa. Después se fueron y desaparecieron hasta que después se supo todo cuando aparecieron los cuerpos de la familia".
Otro de los declarantes de ayer fue un joven que vivía en el terreno con los Sosa hasta que llegaron los imputados Diego Perotti y Leonel Soria, para señalar que "me echaron y Diego me dijo que me tenía que ir de ahí, ellos llegaron con Lautaro. Me amenazaron con pegarme y me fui pero seguía viendo a Lorena y a Javier hasta que después no los vi más y luego nos enteramos que aparecieron los cuerpos enterrados".
También prestó declaración una exnovia de Perotti. El caso tomó estado público cuando se halló el 30 de abril de 2012 a cuatro miembros de una familia asesinados y enterrados en su casa de Hudson. Durante la investigación se detuvo a Diego Perotti, sospechado de tener relación con el cuádruple crimen en ocasión donde había violado salidas transitorias de la cárcel y se supo que mantenía una relación sentimental con Lorena (una de las víctimas). Tal como se viene desarrollando el proceso oral y público, tanto la situación de Perotti como de Leonel Soria, el otro acusado, es más que complicada. Los fallecidos fueron identificados por la Policía y la Justicia como Lorena Sosa (21), su hija Jazmín (3), su padre Pablo Sosa (65) y Javier Lucce (25), un hijastro del hombre. Según las fuentes, el cuádruple crimen fue descubierto en la casa en la que vivían las víctimas, situada en calles 138 y 59 de Hudson. Todo había comenzado a partir de la denuncia de María, la madre de Lorena, que no tenía noticias de su hija ni del resto de los familiares que vivía con ella.
Robo al remís
Los testigos de la víspera fueron contestes en cuanto a inculpar a los imputados por el robo y privación ilegítima de la libertad de un remisero de La Plata y varios se quebraron al recordar a la familia Sosa, que era querida en el barrio de Berazategui: "había cosas que no nos cerraban, de un día para el otro Leo (en referencia a Soria) decía que los Sosa les habían vendido la casa en 10 mil pesos y se habían ido", dijo y luego continuó ante preguntas de la fiscal María de los Ángeles Attarian Mena: "había ropa de las víctimas, en el lugar vivían Diego Perotti; Leonel y Lautaro (hijo de Perotti) en la parte de adelante del terreno y atrás los Sosa. Diego era el novio de Lorena; días después cuando vino la mamá de Lorena e hizo la denuncia decidimos entrar a buscar y a excavar, en el pozo del fondo encontramos ropitas que eran de la bebé y adelante, donde días antes Leo estaba haciendo un contrapiso, que yo le señale que estaba mal, yo comencé a hacer el pozo y me sorprendí al ver el pie de Lorena, después estaba Javi, entre sus piernas estaba la nena de tres años y Pablo", afirmó el testigo.
"Días antes a todo esto (en relación a la aparición de los cuerpos) un día llego a casa, yo vivo en la casa de al lado y estaba la Policía porque decían que Diego y Leo (en referencia a los encausados) habían robado a un remisero, lo habían dejado atado y salían a robar con ese auto que era un Chevrolet Corsa", coincidieron varios de los comparecientes.
El Tribunal Oral 1 pasó a un cuarto intermedio hasta las próximas horas ,cuando seguirá el proceso contra los dos imputados, Perotti y Soria; en tanto que los alegatos de las partes serán el martes.
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