Masacre en un colegio de Río: 13 muertos

Masacre en un colegio de Río: 13 muertos
Un ex alumno abrió fuego indiscriminadamente en el interior de una escuela de los suburbios y se suicidó
RIO DE JANEIRO.- Con una sonrisa en su rostro y una pistola en cada mano, el joven Wellington Menezes de Oliveira ingresó ayer a la mañana en la escuela Tasso da Silveira, del humilde suburbio carioca de Realengo, y en pocos minutos masacró a 12 niños e hirió a otros 18 de entre 12 y 15 años,y luego se suicidó. Brasil, que nunca había sufrido un ataque así, quedó profundamente conmocionado.

"Vengo a dar una conferencia", comentó Menezes de Oliveira, de 23 años, al entrar en el colegio del que él mismo había sido alumno, y que ahora celebraba su 40º aniversario. Por eso lo dejaron pasar.

Una vez en el pasillo, Menezes de Oliveira sacó sus dos pistolas -una calibre 38 y la otra 32-, las cargó con las municiones que llevaba en el cinturón cubierto y anunció a los gritos: "Voy a matarlos".

Dentro de las aulas, los cerca de 500 estudiantes y profesores que entonces estaban comenzando las clases entraron en pánico. Los chicos lloraban y gritaban espantados y horrorizados, mientras los maestros corrían a trabar las puertas y pedían auxilio por las ventanas enrejadas.

Video: Primeras imágenes de la tragedia (TN)

"Mató a algunos en el primer piso y después subió al segundo. Los chicos le pedían «No me dispare, por favor, por favor», pero él les apuntaba a la cabeza y los mataba", contó luego a la prensa la alumna Jade Ramos, de 13 años, que logró escapar de la línea de fuego y se refugió en un aula donde el profesor cerró la puerta y la aseguró con sillas y escritorios. Agregó que a algunos de los chicos los obligó a darse vuelta contra la pared antes de dispararles.

Dos estudiantes heridos lograron salir del edificio y alertaron a unos policías que estaban a una cuadra, en una operación de tránsito. Cuando los refuerzos policiales invadieron el edificio, Menezes de Oliveira ya se dirigía al tercer piso. Un agente, Marcio Alves, logró alcanzarlo con un balazo en la pierna.

Tirado en la escalera y acorralado, el homicida se suicidó de un disparo en la cabeza, dejando atrás un baño de sangre y una confusa carta de despedida, con citas religiosas y frases inconexas.

En la carta el asesino expresaba su "determinación de suicidarse después de la tragedia" y daba instrucciones para su entierro. Quería que su cuerpo fuese preparado por "personas vírgenes" y pedía ser envuelto en una sábana blanca y enterrado junto a su madre adoptiva (ver aparte).

Video: Masacre en Río de Janeiro (C5N)

De los 12 chicos asesinados, de entre 12 y 15 años, diez eran mujeres. Entre los 18 menores heridos, cuatro estaban anoche en grave estado.

Jamás había ocurrido un episodio de este tipo en el país; los brasileños se asustaron y la clase política se movilizó para intentar dar muestras de tranquilidad y asegurar que se tomarán las medidas necesarias para evitar que una tragedia de este tipo vuelva a suceder. Sobre todo cuando la ciudad, que está haciendo grandes esfuerzos por distanciarse de su pasado violento, se prepara para recibir partidos del Mundial de Fútbol de 2014 y ser sede de los Juegos Olímpicos en 2016.

El gobernador del estado de Río de Janeiro, Sergio Cabral, que se presentó de inmediato en el colegio, calificó a Menezes de Oliveira como un "animal psicópata", aunque las autoridades confirmaron luego que pese a su extraña personalidad no tenía registros de problemas de salud mental ni antecedentes penales.

"Tenemos que investigar cómo consiguió las armas y dónde aprendió a usarlas", indicó el gobernador en la puerta del colegio, que en pocos minutos se había convertido en un enjambre de padres y familiares desesperados por saber cómo estaban sus hijos.

La policía

Desde su casa justo frente a la escuela, en el número 69 de la rúa Bernardino de Matos, Hercilei Antunes fue uno de los primeros en oír los disparos.

"Me asusté porque mi hija estaba allí, en el tercer piso. Unos chicos heridos se metieron corriendo en casa no bien abrí la puerta", contó a La Nacion este cartero de 44 años que quiso entrar a rescatar a su hija en el momento en que llegó la policía. "Afortunadamente llegaron muy rápido, si no esto hubiera sido mucho peor", apuntó, apoyado sobre el umbral de su casa, todavía manchado con sangre de los chicos heridos.

Con policías por todos lados, helicópteros y camiones satelitales de prensa en las inmediaciones, el humilde barrio de Realengo se vio conmocionado por la matanza infantil. "Nunca había visto una cosa así en mis 26 años de servicio", dijo Djalma Beltrame, comandante del vecino 14º Batallón de la Policía Militar, que fue encargado de asegurar la zona.

Además, el coronel Evandro Bezerra, encargado de comunicación del cuerpo de bomberos de Río, dijo al canal Globonews que entre los heridos varios están en grave estado, "algunos con perforaciones de bala en la cabeza".

Un trágico episodio se cobró la víctima de 13 personas y dejó a otras 22 heridas en Río de Janeiro, cuando un ex alumno ingresó en una escuela pública de esa ciudad y abrió fuego indiscriminadamente contra los alumnos y docentes y luego se suicidó - Foto: Reuters

Dolor e indignación entre los familiares de los alumnos y docentes de la escuela - Foto: Reuters

Vista de la escuela pública municipal Tasso da Silveira, localizada en el barrio de Realengo, en Río de Janeiro, en donde un ex alumno entró y abrió fuego entre docentes y alumnos - Foto: Reuters

Foto 1 de 12

No muy lejos de allí, en el hospital Albert Schweitzer, el obrero Nelson Rocha, de 43 años, se secaba las lágrimas de los ojos luego de enterarse de que su hija, que estudiaba en la Tasso da Silveira, estaba bien. "Le disparó a mi Renata por la espalda, pero por suerte la bala apenas la rozó y ahora está bien; muy shockeada, pero bien -afirmó a La Nacion-. Debería haber más seguridad en las escuelas para evitar que estos locos puedan entrar armados."

De hecho, la cuadra del colegio es vigilada regularmente por una patrulla policial, que había pasado por allí pocos minutos antes de que ingresara el atacante.

Y en el portón de entrada, un cartel amarillo advertía: "Sonría, usted está siendo filmado". Menezes de Oliveira le hizo caso, justo antes de lanzarse a la masacre.

OTRAS MATANZAS

20/4/1999 (13 muertos/23 heridos)

Littleton, Estados Unidos

Dos jóvenes de 17 y 18 años, armados con pistolas y bombas, abrieron fuego en la escuela de Columbine, en Littleton (Colorado), antes de suicidarse.

26/4/2002 (16 muertos)

Erfurt, Alemania

Un joven de 19 años disparó contra alumnos y profesores, en venganza por su expulsión de un instituto en Erfurt, y se suicidó.

28/4/2004 (3 muertos)

C. de Patagones, Argentina

Un alumno de 15 años abrió fuego sobre sus compañeros con un arma de guerra. Fue el primer hecho de este tipo en América latina.

16/4/2007 (33 muertos)

Blacksburg, Estados Unidos

Un estudiante de origen surcoreano mató a otros 33 antes de suicidarse en la Universidad de Virginia Tech.

7/11/2007 (9 muertos)

Helsinki, Finlandia

Un joven de 18 años se quitó la vida tras abrir fuego en un liceo de Tuusula, al norte de la capital.

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