Un mes duro para el bolsillo por las subas de alimentos, cuotas de prepagas, expensas, transporte, matrículas escolares y combustibles Frente al encarecimiento en el costo de vida, los economistas sugieren achicar el gasto y evitar el endeudamiento
Múltiples aumentos en los precios de los bienes y servicios, algunos ya vigentes y otros próximos a concretarse, harán disparar el costo de vida y obligarán a ajustarse el cinturón. Eso es lo que aconsejan los economistas Daniel Abad y Gustavo Wallberg, quienes en diálogo con LA GACETA coincidieron en señalar que hoy se impone achicar el gasto y evitar el endeudamiento.
A partir de este mes rige un aumento del 9% en las expensas de edificios y barrios privados; al tiempo que las prepagas subieron sus cuotas un 5,5%.
También entra en vigencia una suba del 19,5% en el servicio de transportes escolares, que trepó a $ 550 mensuales por niño.
En tanto, las estaciones de servicio locales aplicaron ayer aumentos del 6,5%, en promedio, en los precios de todos los combustibles, acompañando las subas acordadas entre las petroleras y el Gobierno.
La mochila este año está más pesada que de costumbre con los incrementos de hasta un 20%, en promedio, en los precios de los útiles e indumentaria escolar; mientras que los colegios privados negocian con el Ejecutivo provincial un aumento de entre un 20% y un 25% en el valor de la matrícula, que se definirá en las próximas semanas.
Por el lado de los servicios, según confirmaron desde el Concejo Deliberante capitalino este mes se tratarán los pedidos de aumentos de tarifas de los ómnibus urbanos y de taxis. En el primer caso, desde la Asociación de Empresarios del Transporte Automotor de Tucumán (Aetat) presentaron en febrero un estudio de costos según el cual el boleto debería costar $ 5,43, es decir un 80% más caro. A su turno, los taxistas pidieron un incremento del 25% en el valor de la bajada de bandera, de los $ 4,50 actuales a $ 6; y que la ficha que se cobra por cada 100 metros recorridos o por minuto de espera suba a $ 0,50 (hoy sale $ 0,38).
También se encarecerán los alimentos y artículos de primera necesidad que integran la canasta básica, puesto que esta semana comenzará la revisión del acuerdo de “Precios Cuidados” que firmaron las grandes cadenas de supermercados y el Gobierno. Está contemplado que la Secretaría de Comercio Interior autorice incrementos en los precios de los productos que integran el listado, en la proporción que haya impactado en la estructura de costos de los insumos. El convenio tiene vigencia hasta fin de año y requiere de revisiones trimestrales (esta es la primera del año).
Ajustarse el cinturón
Daniel Abad, director del Centro de Estudios Sociales y Económicos del NOA, dijo que frente a este escenario inflacionario lo más aconsejable es “guardar la tarjeta de crédito o usarla lo menos que se pueda, en primer lugar, y en segundo lugar achicar el gasto, buscando alternativas para financiarse, o caminando más para encontrar los mejores precios. Hay que aguantar y tratar de no endeudarse”, resumió.
Según el especialista, con la devaluación de enero el país ingresó en una inflación de costos, lo que explica los aumentos de la canasta de alimentos y de los bienes y servicios.
Además, señaló que para frenar la escalada del dólar “se produjo una suba de tasas de interés para que la gente se quede o se vuelque a los plazos fijos, y no tanto al mercado cambiario con la compra de divisa. Esto encareció el crédito, de manera que las familias hoy, además de soportar los aumentos de costos anunciados para marzo en todos los rubros, tienen menos margen de financiamiento. Para financiarse con la tarjeta de crédito hay que pensar en una tasa de interés anual del 80%”, argumentó.
Por su parte, el vicedecano de la facultad de Ciencias Económicas de la UNT y director de Políticas Públicas de la Fundación Federalismo y Libertad, Gustavo Wallberg, sostuvo que en el contexto actual “hay que restringir consumo, porque los préstamos, no importa su origen, tuvieron fuertes subas en las tasas de interés. Endeudarse hoy es sufrir en cuotas; en lugar de eso, es preferible un ajuste de gastos, que si bien implica sufrimiento en el corto plazo, por lo menos no implica un problema extendido en el tiempo”, subrayó.
Según el economista tucumano, esta es la situación típica de un mercado que está marcado por la regulación por parte del Estado. “En lugar de aplicarse la suba paulatina del día a día, como fruto de la regulación de todas las actividades por parte del Gobierno, se producen de golpe saltos como el que veremos en marzo, con incrementos de costos masivos en bienes y servicios. No es que al final de este salto estaremos mejor o peor que antes, pero sin duda al impacto del aumento en el costo de vida se lo va a sentir con más fuerza”, señaló.
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