El fiscal del Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil criticó al Estado ante la falta de programas y reinserción de los menores: “Se mantiene al margen, está ausente”. “No hay reglas, es la ley de la selva”, dijo.
El fiscal del Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil, Walter Martínez Soto, analizó la actual situación del servicio carcelario local tanto de menores como el de mayores.
“El derecho penal juvenil busca que las personas que son menores de 18 años de edad que cometan un delito revean la situación a través de la pena mínima y que les sirva como un llamado de atención para su reinserción como adulto”, consideró el funcionario, quien agregó: “El sistema judicial en lo que respecta a los jueces y las fiscalías funciona. Se encuentra al culpable, se determina el hecho y se lo condena. El problema radica en que no está el Estado preparado, o no ha tomado conciencia, en que debe haber programas más rigurosos, más personas para trabajar y más presupuesto”.
“El Estado se ha mantenido al margen, está ausente y reduce la solución del problema al poder judicial. Nosotros intervenimos al final de la situación, cuando el hecho se consumió, se robó, se mató o se violó. Cuando yo logre la mejor condena, la más alta, y todos se sientan satisfechos, no va devolver la propiedad, ni la persona que fue violada ni volverá la vida aquella que fue asesinada”, opinó Martínez Soto.
Ante la creciente cantidad de hechos delictivos de menores, la reincidencia y la brutalidad de algunos de hechos, expresó: “La reducción de la edad de imputabilidad es un tema bastante complicado. No sería del todo descabellado pensar que se podría reducir pero no resulta lo pertinente para mí”.
“Siempre recuerdo las enseñanzas de Robert Baden-Powell. Después de la primera guerra mundial tomó chicos que estaban en la calle y los convirtió en seres humanos útiles y fueron los boy scouts. La lógica de comprensión y respeto por el prójimo sí se puede respetar”, afirmó.
“La cárcel no es la solución y menos como hoy está dada”, aseguró el fiscal, quien siguió: “Sí sirve en el primer momento pero el joven va a salir, lo que implica que si lo tengo detenido y no tengo un programa destinado a su reinserción, la cárcel es peor porque se junta con otras personas que están en su mismo estado. Hoy las cárceles son depósitos, tanto el de menores como el de mayores de Batán. No hay orden ni disciplina ni un sentido del por qué progresar. No hay reglas, son la ley de la selva”, concluyó.
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