San Martín: El Flaco de la buena suerte

 San Martín: El Flaco de la buena suerte

Javier Capelli volvió después de 58 días de ausencia, marcó un gol y contó sus sensaciones de ser titular en el Verdinegro que se acerca al objetivo.

Al salir cada mañana al entrenamiento se encuentra con el Flaco. Su buenos modales, aprendidos en la familia Capelli,  allá en el pueblo de Agustina en el noroeste de Buenos Aires lo llevan a saludar amablemente.

El Flaco es fanático de San Martín y sabe quien es el jugador que lo saluda cada mañana, pero no se anima a contárselo. 

Pero la semana pasada cuando el Flaco escuchó por la radio que Capelli sería titular se animó a vencer la timidez. “Don Javier, me enteré que va a jugar el domingo. Estoy seguro que va a ser la figura y hasta hace un gol”... Esa fue una premonición del Flaco.

Capelli lo tomó con una sonrisa, salió rumbo a  la concentración y  le quedó picando el mensaje.

Al entrar a la  cancha el domingo, Javier sabía que había dejado en el camino los largos 58 días de ausencia. Fue el 29 de agosto cuando en la Tacita de Plata debió salir a los siete minutos del segundo tiempo, por una fisura en uno de sus dedos del pie derecho.

La justicia divina es tan sabia, que quiso que frente al mismo rival volviera a jugar y encima a convertir un gol. “En la jugada anterior me había quedado para cerrar porque estaba insoportable para jugar y le pedí a Franco quedarme yo. Pero en la siguiente fui y por suerte se dio”, contó Javier el día después del primer gol con la camiseta de San Martín, el noveno en su carrera profesional en primera división. 

Javier Oscar Capelli Funes, nacido el 31 de agosto de 1985 en el pueblo de Agustina, en el distrito de Junin en Buenos Aires dejó su sello en Sarmiento en su primera incursión y después emigró al fútbol chileno donde jugó en el Rangers de Talca, donde ascendió a primera y después de dos años se fue a Palestino en el mismo pais. A principio de esta temporada lo llamaron desde San Juan y no lo dudó. Ya estando en el vecino pais había declarado para el diario La Tercera “La verdad es que se echan de menos los partidos en Argentina. Es el folklore del fútbol, que permite vivirlo de otra manera. Eso motiva al jugador. Le da condimento”, confesaba el Gallo como lo bautizaron en Junin en sus comienzos futboleros.

Hoy con su presente en San Juan y con la camiseta de San Martín sabe que están por buen camino. “Para mi, volver con Gimnasia fue una revancha personal. Estas semanas se me hicieron eternas. Nunca me había pasado quedar afuera por una lesión. Pero creo que el equipo hizo una buena campaña pero yo quería ser parte de ella y lo sentí tan bien, no solo en lo futbolístico sino que también contagia las ganas de la gente. Como se vivieron los quince minutos finales motivan a cualquiera y nos ilusionan pensando en lo que viene. No será fácil, pero son seis finales que debemos jugar a muerte para conseguir el objetivo. Estamos cerca pero no debemos confiarnos”, remarcó Javier en la nota realizada en el programa Café a La Turca en radio Antena 1 en el mediodía sanjuanino del lunes.

En un momento del partido Capelli se cruzó feo con el uruguayo  Luis Peralta y en ese momento se acordaron muchos porque su apodo de Gallo “Lo que pasa en la cancha queda allí. Estábamos a muchas revoluciones y por allí hay cosas que te sacan” confesó el defensor que en el Verdinegro juega de lateral pero que sabe hacerlo como Líbero  o marcador central.

Javier tiene cábalas, como acordarse de su familia al entrar a la cancha y de tocarse los tatuajes de su abuela y de su hija, ahora sumó otro: cuando se vaya a la concentración lo va a saludar al Flaco, el portero y le pedirá su pronóstico.

CURIOSIDADES

Javier Capelli cuenta que se inició profesionalmente gracias a un árbitro. “Darío Vanella me vio y pensó que tenía condiciones. Y como él era hincha de Sarmiento de Junín habló con los dirigentes y así llegué a ser profesional” confiesa al mismo tiempo que remarca que su ídolo fue Fernando Redondo.

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