En la Ciudad planean una reapertura progresiva, con espectáculos y talleres.
El calendario de actividades arranca el sábado 6 con el estreno nacional de “Melancolía y manifestaciones” de la escritora y directora de teatro Lola Arias. Será en la Sala Multipropósitos, ubicada en el bajo plaza del Centro Cultural. Entre el 11 y el 16, se proyectarán filmes que participan del BAFICI, también en el bajo plaza.
Y el 16 arranca la última temporada de “Los posibles”, una obra creada por el grupo teatral KM29 y Juan Onofri Barbato. Se podrá ver en la Sala AB, ubicada sobre el Patio de las Esculturas.
La idea es ir habilitando los espacios desde las plantas inferiores, hacia arriba. “Después de toda la destrucción empezamos a vivir el futuro”, se esperanzó ayer Lombardi. Otro de los anuncios fuertes es la vuelta de los talleres del Centro Cultural, cuya inscripción arranca el 8 de abril.
Mientras tanto desde Cultura impulsan, como anticipó ayer Clarín, dos jornadas solidarias para todos los empleados del lugar. La idea es participar de los trabajos de limpieza y recuperación del edificio. Además la Ciudad busca sumar al gran artista plástico Julio Le Parc para que supervise las tareas de reconstrucción de la obra que se erige en el Patio de las Esculturas, que quedó en medio de la toma de la plaza seca y fue vandalizada.
Aún con custodia policial, el Centro Cultural amaneció con cierta normalidad, porque poco a poco los empleados fueron retomando las actividades. El edificio permaneció cerrado casi 80 días por la toma de la Sala Alberdi, usurpada por cuatro personas (tres hombres y una mujer, todos menores de 30 años y sin antecedentes penales) que el lunes por la madrugada abandonaron el lugar.
“De momento los chicos están imputados por el delito de usurpación. Cuando dejaron la sala se les hizo una lectura de sus derechos, no estuvieron detenidos y quedaron notificados de su imputación”, explicó ayer Emiliano Villar, abogado de dos de las personas que protagonizaron la toma.
Además del delito de usurpación (con penas de entre seis meses y tres años de prisión) podrían enfrentar cargos por daños y robo. Si bien trabajan en la realización del inventario, faltaban todos los elementos de luces y sonidos típicos de una sala de teatro. Además el lugar estaba destruido y vandalizado.

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