Martín Berardi: “Vamos a ir llegando a una capacidad de producción de 4 millones de toneladas”

El director general de la siderúrgica Ternium Siderar se refirió al plan de inversiones que se encuentra en ejecución en la planta industrial General Savio, ubicada en el límite de Ramallo y san Nicolás. Explicó que la etapa actual de obras llevará la capacidad de producción anual a los 3,3 millones de toneladas, y que luego se irá avanzando hasta llegar a los 4 millones.
En contacto con Radio U, y para el programa periodístico «Primeros Temas», el director general de la siderúrgica Ternium Siderar, Ing. Martín Berardi, se refirió a diversos temas de actualidad vinculados al desarrollo de inversiones en la planta industrial General Savio, a una baja en la demanda interna de aceros y a las perspectivas para el segundo semestre del año. También formuló una suerte de “pre-anuncio” referido a medianas y pequeñas empresas que podrían sumarse a Ternium Siderar y potenciar los programas educativos que la empresa viene desarrollando en las comunidades de San Nicolás y Ramallo.

-Corren días de muchísima actividad en la planta: además de la producción, por las obras que se están desarrollando. ¿No es así?

-Estamos en un momento particular, cambiando todo el sistema de refrigeración del Alto Horno Dos. El martes de esta semana estuve en la planta y estuvimos adentro del horno: una experiencia que se da una vez cada diez años. Allí estuvimos viendo cómo habíamos llegado a este fin de campaña y supervisando los primeros trabajos de reparación.

-¿Cuánto duró la última campaña del horno?

-Duró entre cinco y seis años. Lo que hubo fue un problema tecnológico. Hace 6 ó 7 años, el mundo empezaba a usar un nuevo sistema de refrigeración, que no duró todo lo que la tecnología decía que iba a durar. Por eso lo estamos cambiando prematuramente.

-Caro, porque teóricamente tenía que durar diez años, ¿no es así?

-Exactamente. En todo el mundo se vieron duraciones más cortas. Por suerte, pudimos ver las experiencias en otros lados del mundo y nos preparamos para hacer los cambios que debíamos hacer.

-¿Cómo se viene desarrollando el plan de inversiones original?

-Bien. El 3 de julio pasado, estuvieron las comunidades de San Nicolás y Ramallo visitando la planta y pudieron observar no sólo las obras del Alto Horno y de la planta de subproductos, sino también el avance de la nueva colada continua. El tamaño de la fundación de la obra es una cosa impresionante, verdaderamente. Hay un tremendo pozo que tuvimos que hacer para hacer una fundación de este tipo de equipos. Es realmente algo digno de verse.

-¿Este plan es el que va a permitir llevar la producción anual a 3,8 millones de toneladas?

-El plan final es llegar a 3,8 y quizá llegar incluso a los 4 millones de toneladas. Pero vamos a ir por etapas. Esta primera etapa nos va a permitir llegar a 3,3 millones; después vamos a tener que hacer algunas inversiones en el área de materias primas, donde vamos a encontrar cuellos de botella. Vamos a tener que ir removiendo cuellos de botella, para llegar a los 4 millones.

-¿El desarrollo de estas obras implica la incorporación de numerosa mano de obra?

-Estamos en uno de los picos de la ejecución del programa. Estamos haciendo la nueva colada continua, también una reparación extraordinaria en la colada continua existente, estamos haciendo una intervención en el horno, se está avanzando en subproductos; hoy debemos tener aproximadamente unos mil empleados de la construcción trabajando permanentemente adentro. Hay un nivel de ocupación alto.

-¿El desarrollo de estas obras afecta el nivel habitual de producción?

-No, no lo afecta. Nosotros nos preparamos haciendo un diseño detallado de inventarios, para que desde la laminación hacia abajo se pudiera seguir trabajando con un stock de planchones. Lo que sí afecta es la circunstancia de tener que ejecutar trabajos con la planta operando. Eso implica riesgos operativos. Pero afortunadamente se hizo un trabajo ejemplar desde el punto de vista de la seguridad.

-Se está hablando mucho de desaceleración económica, ¿es algo que ustedes noten en el mercado interno? ¿Hay una baja en la demanda?

-Nosotros publicamos resultados, y ahí se ve claramente que nuestra demanda interna, medida de trimestre a trimestre, muestra una caída importante. Puntualmente, eso se nota comparando el segundo trimestre de este 2012 con el mismo período de 2011. Pero también hay que contar que los períodos del segundo y tercer trimestre del año pasado, fueron períodos preelectorales de una elección presidencial, de gobernadores e intendentes, y por esa circunstancia suelen mostrar picos de demanda. Son períodos en que se ejecutan los presupuestos y en que se hace un esfuerzo especial para terminar las obras públicas; entonces, cada cuatro años se produce un pico de demanda previo a una elección general. Entonces estamos comparando este segundo trimestre de 2012 con un período complicado. Pero sí hubo dos efectos importantes. Por un lado, la sequía que hubo afectó a todo el sector agropecuario y eso debilitó mucho el consumo de acero en el interior. Por el otro, Brasil no arrancó bien en el primer semestre del año. Eso tuvo un impacto importante en nuestra industria automotriz, que exporta la mitad de lo que produce a otros países; pero el 90 por ciento se exporta a Brasil.

-¿Qué perspectivas hay para el segundo semestre?

-Yo creo que hubo una caída, y que esa caída se frenó. Ahora hay que ver cómo se da la danza mundial de variables. Si Brasil rebota en el segundo semestre y no se repite la sequía del año pasado, es probable que en los próximos doce meses tengamos un crecimiento en el consumo. Pero son cosas que todavía están por verse.

-Ya que hemos mencionado a Brasil, ¿cómo están las cosas en Usiminas?

-Mejorando de a poco. Hay muchos planes en ejecución. La acción de Usiminas tuvo una importante recuperación y ganó participación de mercado. Hay todo una gestión que empieza a mejorar lentamente, y que va a dar sus frutos en los próximos años.

-¿Cómo ha estado la provisión de gas en este invierno? ¿Hubo muchas restricciones?

-Todos los años hay restricciones. Tuvimos algunos inconvenientes en el Alto Horno: cuando lo paramos, dejamos de generar algunos gases que recirculamos, por ejemplo, para recalentar los hornos de laminación en caliente. La parada del horno nos obligó a reprogramar, junto con el estado, los consumos de gas. Afortunadamente, llegamos a acuerdos para encarar esta tarea. Si bien ha habido una disminución en el abastecimiento como en todos los inviernos, este año pudimos pasarlo bien.

-¿Cómo vienen desarrollándose los programas de inserción en las comunidades de San Nicolás y Ramallo?

-Nosotros estamos trabajando fuerte en el tema educación. En este sentido, uno de los objetivos que teníamos este año es no aportar solos, sino empezar a generar contagio a partir de la generación de redes de empresas grandes y pequeñas que se suman a nuestros proyectos de apoyo a la educación. Tuvimos una primer reunión con empresarios medianos y pequeños de la región, que fue muy positiva. Es posible que se sumen para acelerar las obras que estamos desarrollando en las escuelas técnicas Nº2 y Nº6. Es algo importante, porque se va generando una red de colaboración.

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