El martes se reiniciará el juicio por la muerte del militante Mario Abel Amaya y el secuestro y torturas a las que fue sometido Hipólito Solari Yrigoyen, en el marco del segundo juicio por crímenes de lesa humanidad que se desarrolla en la provincia de Chubut.
El 20 de marzo declararon los testigos Hipólito Solari Yrigoyen, a la vez una de las víctimas; Teresa Marta Hansen, quien es su esposa; y Héctor José Piñero. Mientras, el último día antes del receso prestaron declaración testimonial Justo Abel Chein, Blanca Yunes, Hipólito Solari Yrigoyen hijo, Santiago Marcelino López y Ramón Horacio Torres Molina.
El Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Comodoro Rivadavia, que lleva adelante el juicio en Rawson, retomará las actividades el martes en el Cine Teatro Municipal de la capital provincial.
Constituye el segundo juicio que se desarrolla en Chubut por crímenes de lesa humanidad, luego de la causa por la Masacre de Trelew. Al respecto, el subsecretario de Derechos Humanos de la provincia, Ricardo Lazzaro, resaltó: “seguimos de cerca el desarrollo del proceso, por un lado siguiendo el juicio, y por otro realizando una tarea de acompañamiento a las testigos y víctimas a través de un equipo interdisciplinario”.
En tal contexto, el funcionario provincial consideró que se espera que el tribunal llegue a una resolución de este caso a mediados de mayo.
Los imputados en el juicio son Osvaldo Jorge Fano, quien era entonces el jefe de la penitenciaría en Rawson; Jorge Osvaldo Steding, ex guardiacárcel del penal; y Luis Eduardo García, médico del penal de Rawson en ese momento y conocido dirigente de la Unión Cívica Radical, que en la primera audiencia pidió la nulidad de la acusación.
El Tribunal que lleva adelante el juicio por crímenes de lesa humanidad está integrado por los jueces Nora María Teresa Cabrera de Monella, Luis Alberto Giménez, Ana María D’Alessio y Joaquín Carlos Ruggero.
TESTIMONIOS DECISIVOS
En la primera etapa del juicio se escucharon dos de los testimonios decisivos para la causa. Uno de ellos fue la del propio Solari Yrigoyen, dirigente radical secuestrado en Puerto Madryn en 1976 durante la dictadura.
Se refirió a las torturas que padeció y a la muerte del abogado y militante radical, Mario Abel Amaya, luego de que ambos permanecieran detenidos en la Unidad Penitenciaria 6 de Rawson, también en el centro clandestino de detención “La Escuelita” de Bahía Blanca y en el caso de Amaya en el penal de Villa Devoto, donde falleció.
“Es difícil encontrar una explicación racional a hechos irracionales”, destacó Solari Yrigoyen.
Explicó que antes de llegar al penal de Rawson como detenido, había estado en esa unidad penitenciaria como abogado defensor de presos políticos.
Contó que fue derivado junto a Amaya a la celda “Los Chanchos”, que “era conocida como el lugar de los castigos”. Relató que ambos sufrieron “los mismos tormentos, el mismo calvario, ya que nos mojaban para dormir, nos golpeaban, nos obligaban a correr, lo que para Mario Abel fue tremendo porque era asmático, así que eso fue el principio de su muerte”, aseveró.
A Amaya lo secuestraron en su domicilio de Trelew y Solari Yrigoyen en su casa, en Puerto Madryn el 17 de agosto de 1976. “Me llevaron a la madrugada de la casa donde vivo actualmente, mientras dormía, en un operativo que parecía una invasión militar. Me subieron al baúl de un auto, con las manos atadas atrás”, recordó durante el juicio.
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