Hoy hace exactamente un mes que Marisol salió a caminar como lo hacia habitualmente, solo que esta vez no regresó porque alguien le arrebató la vida.
Han transcurrido treinta días llenos de preguntas y sin ninguna respuesta. Treinta días de tristeza esperando justicia.
Hay algunas certezas: el verdadero asesino tiene que pagar y va a pagar, ya sea detrás de las rejas o con su conciencia porque su vida jamás será la misma así como también que la justicia siempre llega de una forma u otra, aún siendo una de las cosas que no se pueden comprar.
Uno de los abogados defensores hace unos días expresó: "la causa está quieta pero nosotros no" y encendió la esperanza pero mientras tanto el pueblo necesita creer y saber que nadie piense que esto se va a olvidar.
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