Marea de 15 mil corredores por el Centro y Puerto Madero

Marea de 15 mil corredores por el Centro y Puerto Madero
Por Einat Rozenwasser

Ayer se realizó la carrera de Nike, la más convocante en 10 kilómetros. Y reafirmó el gran momento de este deporte. Hubo euforia, mucha juventud, y fue una manera distinta de disfrutar la Ciudad.

Catalina corre porque le gusta. Matías, para mejorar su marca. Stella Maris, porque hace bien. Ariel, para relajarse. Hernán, porque a esta altura ya es una tradición. Sofía y Agustín, por amor. Ayer, Puerto Madero volvió a vibrar la emoción de la carrera de calle más convocante del país : 15 mil corredores que llevaron emoción, adrenalina y endorfinas a los puntos más emblemáticos de la Ciudad en el circuito que propone We Run Buenos Aires. Es la 11° edición de los 10K de Nike, que volvió a batir su propio récord: los cupos de inscripción se agotaron en nueve horas.

Falta más de una hora para la largada y desde todos los puntos y medios de transporte asoman remeras negras con el logo de la marca en verde intenso. Algunos, con marcha firme y rostro concentrado. Los más relajados, con tiempo para sacarse fotos frente al monumento a Juan Manuel Fangio, en Juana Manso y Azucena Villaflor. O con las imponentes torres del barrio más joven de la Ciudad de fondo: “Acá, mi amor, que parece que estoy en la Maratón de Nueva York”, bromea una chica con vincha y reproductor de música enganchado del brazo.

Entre los que conversan está Griselda (34), de Villa Celina. “Es la cuarta vez que participo. ¿Por qué? Porque me encanta correr. La hacemos con Diego, mi marido. Y con Bianca, nuestra hija de 15: ya corrió 5K y es la primera vez que va a hacer los 10”, cuenta. El entrena todos los días; ellas salen a correr dos o tres veces por semana. “Y sí, somos más vagas”, se ríen.

Desde atrás se escucha una vocecita que explica que “hay que comer muy bien para tener energía para poder correr”. Es Juan Cruz, de cuatro años, que camina de la mano de sus abuelos. Van a acompañar a Diego, el papá, que corre por primera vez y le explicó lo importante que es la buena alimentación para completar la carrera.

Por los altoparlantes, Julián Weich y Natalie Pérez acompañan a los que están entrando en calor. Repiten que hay que hidratarse, regular la intensidad, que la competencia es con uno mismo y lo importante es llegar “entero”. La guardería para bicicletas del Mejor en Bici está llena. Los tachos de basura, repletos de cáscara de banana.

Santiago (21, Belgrano) y Gustavo (23, Congreso) elongan al lado de una baranda. “Es la primera vez que la hacemos, se habla mucho de esta carrera y queríamos probarla. Esta temporada ya corrimos dos y entrenamos ... más o menos”, cuenta Gustavo. A unos metros de ahí, un espacio en el que un grupo de peluqueros peinan a los participantes que quieren correr con un look diferente: del batido total a la trenza cocida, lo que sea.

Debajo de vinchas y viseras aparecen algunas caras famosas: están Peter Lanzani, Sabrina Garciarena, Agustina Córdova y Luciano Castro; los Pumas Tomás Cubelli y Tomás de Vega; y también atletas olímpicos como Lucas Calabrese, Jenny Dahlgren, Paula Pareto y Germán Lauro. Aunque no todos van a corren, claro. A pesar del sol intenso, el clima también suma su aporte: la temperatura no pasa los 30 grados y la baja humedad hace que el calor sea más tolerable.

Minutos antes de las 17 los corredores ya están acomodados sobre Juana Manso, desde Macacha Güemes para el lado de Córdoba. Son cuadras y cuadras de gente que salta, grita, sonríe sin parar. Hay pelucas, camisetas de Argentina, una bandera whipala. Faltan dos minutos y es una fiesta: se arengan, se aplauden, “mueva, mueva”, grita un grupo grande. Cuenta regresiva y avanzan. La partida es lenta y los que quedaron en el fondo caminan hasta que tienen un poco de lugar para empezar a trotar. Durante una hora serán pares de piernas, cabeza, corazón y asfalto.

La marea avanza por Juana Manso hasta Rosario Vera Peñaloza, una vueltita hasta llegar a Huergo y la subida por Belgrano, el tramo más difícil de la carrera . Al llegar al Monumento a Roca una vuelta por Diagonal Sur, el frente del Cabildo y Diagonal Norte. Al llegar al Obelisco, los corredores se encuentran con el banderón rojo que cuelga en la cara Norte y pide “no más chicos con HIV” en el Día Mundial del Sida. La vuelta por Corrientes hasta el Correo Central, Eduardo Madero, el Boulevard Villaflor y una vuelta final detrás del Parque Mujeres Argentinas.

El primero en llegar es Federico Bruno, en 30’ 26’’. Más atrás, Gastón Díaz (29, Ramos Mejía), Ramiro Cristy (25, Cañuelas) y Andrés Pantano (34, Lavallol) se saludan y conversan. Los tres tienen unas cuantas ediciones de experiencia. Que el circuito es lindo, que las subidas son duras, que hay muy buena onda entre la gente, que ayudó mucho el viento para regular la temperatura. Están transpirados. Están contentos. Llegaron.

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