Marcolini, la amenaza a De Paolo en General Alvear

Marcolini, la amenaza a De Paolo en General Alvear

El candidato del Frente Cambia Mendoza fue el más votado de su espacio, que se impuso por casi 5 mil votos al peronismo.

Cuando las repercusiones políticas tras el portazo del gobernador Francisco Pérez en la Fiesta de la Ganadería de General Alvear aún no cesan, el departamento -en paralelo- también palpita lo que será la elección general del 21 de junio en la que además de elegir gobernador y vice, consagrará al nuevo intendente departamental.

El domingo 19 de abril  en las tierras del caudillo Juan Carlos De Paolo (PJ) hubo una sorpresa. El radical Walter Marcolni se consagró como el ganador del Frente Cambia Mendoza. El hombre que iba de “punto” pasó a ser el rival al vencer del actual intendente.

En tiempos de video-política donde la imagen manda, Marcolini reivindicó la figura del militante. Para entender su triunfo quizás convenga remontarse 30 años en el tiempo, “mi primer contacto con la política fue en 1983 cuando Raúl Alfonsín era candidato a Presidente de la Nación, yo tenía 14 años, iba a primer año de la Escuela de Agricultura. Ahí comencé a ir al partido, motivado por el liderazgo y el carisma que tenía Alfonsín”. Así narra Marcolini su iniciación en la política, un pre-adolescente oriundo de la zona rural que ingresaba al partido radical. 

Hijo de padres agricultores, nacido y criado en una finca ubicada en la calle Santa Fe. “Vengo de una familia trabajadora, que hizo un gran esfuerzo para que estudiaran sus cuatro hijos. Mis hermanos y yo somos un claro ejemplo de lo que sucede en Alvear, una familia desmembrada que en 3 años vio partir a sus hijos.

Siempre voy a estar agradecido a mis padres porque desde muy niño me permitieron participar en política”, afirma Walter con un tono que deja entrever el orgullo que siente por sus raíces. 

 

Su historia

El periplo de Marcolini en la actividad política es silencioso pero no menos complejo. Con apenas 15 años ya le hacía llegar proyectos al entonces intendente de Alvear. En el año 1987 militó en la campaña del doctor Moisés Juri como candidato a la intendencia departamental.

En el año 1991 con 21 años se presentó como candidato a la presidencia de la Juventud Radical, la cual se le escapó por apenas 15 votos. Trabajó en el Senado de la provincia de Mendoza como asesor del bloque radical. En 2003 fue convocado por Julio Cobos para ser director de Cooperativas y en 2009 fue concejal en General Alvear.

Buena parte de esas actividades las desarrolló a la par del cursado de sus estudios de Ciencias Políticas y Sociales en la Universidad Nacional de Cuyo. Una vez obtenido el título de licenciado cursó una serie de posgrados.

Ingresó como docente en la cátedra de Política Económica, escribió un libro sobre la Economía del peronismo y también sobre Desarrollo local y cooperativismo. “Siempre he sido un estudioso y en esa herramienta me paro para enfrentar el desafío de ser intendente de General Alvear”, comenta Marcolini mostrando su arista más intelectual.

A propios y extraños les sorprendió su triunfo en las primarias, pero a él le parece una consecuencia lógica, “a muchos les llamaba la atención la austeridad de la campaña y el trabajo que hicimos desde abajo. Y para mí eso no tiene nada de llamativo porque es lo que hicimos siempre. Son 30 años al servicio del partido y de una concepción que entiende a la política como acción transformadora de la sociedad.

Eso no se hace con dinero sino con vocación y militancia”, dice el candidato de la oposición, marcando a la hora de hacer campaña un criterio distinto a todos.

Cada miércoles a las 5 de la mañana Walter emprende viaje a la capital mendocina para seguir ejerciendo el rol de profesor universitario. “Si la universidad no hubiese sido pública y gratuita yo no hubiera podido estudiar, por eso sigo siendo docente porque es una forma de devolver a la sociedad lo que me brindó”, dice y aclara que en el caso de ser electo pedirá licencia en su cargo de profesor.

En el año 1996 Walter se casó, luego tuvo un hijo que hoy es adolescente. Cuando habla de ellos uno percibe que son su hombro, el ancla que todo navegante necesita en las aguas turbulentas de la política.

“El apoyo de la familia es fundamental, es la que sufre lo bueno y lo malo. Mi esposa comprende que la política ha sido el gran objetivo de mi vida. El hombre que hace política y lo hace desde la pasión y dedica toda su vida como lo he hecho yo, aspira al máximo objetivo que es conducir a su pueblo”, sentencia sin rodeos. 

Si la charla con Walter comenzó transportándonos al pasado, el final invita a imaginar el futuro, más precisamente el 21 de junio, “esa noche me la imagino ganando ampliamente y asumiendo una gran responsabilidad”. Finaliza Marcolini, un radical de pura cepa, un hombre que cree que no hay mejor marketing que militar por sus convicciones.

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