Marchán vuelve a Pico, tras 12 años de cárcel

Marchán vuelve a Pico, tras 12 años de cárcel

María Rosa Marchán, la joven pampeana que estuvo 12 años presa en Estados Unidos por el asesinato de un joyero cubano, volverá a Pico después del 12 de diciembre. Lo confirmó su padrastro Armando Villegas.

Marchán fue liberada el 28 de octubre y desde entonces permanece en Migraciones del país del norte, a la espera de terminar la documentación que permita su deportación, publicó Infopico.

"María Rosa -dijo Villegas- salió del régimen carcelario y está haciendo la documentación para viajar a la Argentina. El 28 de octubre salió de la cárcel, el 29 mi mujer y la hermana de María Rosa viajaron al aeropuerto de Ezeiza pensando que iba a llegar enseguida. Pasaron veinte días en Buenos Aires hasta que tuvimos la confirmación de que recién en diciembre iban a terminar los papeles, y se volvieron".

El sistema norteamericano es el que abonará el pasaje y los gastos de traslados. La familia está sumamente ansiosa ya que en estos 12 años solo pudo viajar una sola vez su hermana Susana a verla.

"Se imagina que con el cambio del dólar, era imposible viajar. Y cuando se puso la restricción, más aún. Desde acá, mes por medio, ahorrábamos unos pesos y mandábamos dólares a Estados Unidos, pero teníamos muchos problemas para comprarlos porque la AFIP solo nos vendía de acuerdo a nuestros ingresos y para ellos somos casi indigentes. Creo que nos dejaban mandar 50 dólares nada más. Hicimos todo para ver si nos podían autorizar y nos dijeron que no y que nos teníamos que ajustar al régimen. Por suerte conocimos a una mujer maravillosa de allá, la conocimos en Argentina, que nos ayudó en todo. Una gran persona", relató Villegas.

María Rosa Marchán, quien era enfermera, viajó junto a su novio Esteban Calafell a Estados Unidos. Allí, cuando tenía 23 años, fue acusada por el crimen de Agustín Morales, ocurrido en diciembre de 2001. El novio  Calafell logró escapar a la Argentina y ella quedó sola. Si bien el consulado le dio el apoyo necesario, no logró zafar de la condena.

El proceso judicial al que se vio sometida puso en evidencia las graves falencias de la justicia norteamericana. El 1 de febrero de 2002 fue condenada luego de firmar un acuerdo escrito en inglés con la fiscal Gail Levine, que le permitió evitar la pena de muerte pero no poder demostrar su inocencia. No sabía una palabra en inglés y la fiscala que acusaba sí conocía el español perfectamente pero en todo momento se dirigió a ella en el idioma del norte.

La misma embajadora argentina en Estados Unidos, Mireya Regazzolli, afirmó en una nota periodística: "Estados Unidos hace lo que quiere, no cumple ningún tratado internacional aunque integra todos los comités de tratados internacionales. Solo quiere un culpable, no justicia".

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