El desequilibrio fiscal sigue siendo grave en contraste con lo que ocurre en otros países latinoamericanos. Sólo Venezuela nos iguala. El riesgo del año electoral y dudas sobre la presión inflacionaria en tiempos de acuerdo de precios.
Por si fuera poco, la emisión está tan desbocada como la caída de reservas del Banco Central. En su último informe, la entidad admite que no puede revertir el incesante drenaje de reservas que sufre desde comienzos de año. Sólo en febrero, el organismo perdió casi u$s 500 millones y acumuló una caída de más de u$s 1.126 millones en lo que va del 2012. El stock pasó, así, de los u$s 42.666 millones a los u$s 42,164 millones en sólo quince días.
El panorama asimila a Argentina con Venezuela, en contraste con lo que ocurre en el resto de los países latinoamericanos. En estos últimos, las reservas crecen y la inveterada costumbre de echar a andar la "maquinita" para fabricar dinero está controlada.
Según analistas, los costos se pagan en Venezuela y en Argentina: el primero de los países se vio obligado a devaluar fuertemente el bolívar. En Argentina se produce un desdoblamiento cambiario de hecho (ver Suplemento Económico de hoy).
Lo que se ve a las claras en estos dos países es el deterioro de los indicadores de sustentabilidad, con una política monetaria que se concentró en financiar al Tesoro, algo que se observa marcadamente desde el año 2010 (sobre todo desde septiembre, mes anterior a las elecciones presidenciales).
Precisamente en este punto vuelve a emerger el riesgo de deterioro fiscal y de necesidad de expansión monetaria para financiar al fisco, exigido de un fuerte gasto público con vistas a las elecciones legislativas de octubre.
¿Una "ayuda"?
Hay, sin embargo, observaciones "positivas" que hacen otros analistas. El último estudio del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf) estima que, si la emisión monetaria relevante para financiar al Tesoro se concentra en el segundo semestre, como sucedió en los últimos tres años, el BCRA evitará presionar sobre la inflación, lo que "ayudará" al gobierno a sostener con mayor facilidad el congelamiento de precios "acordado" por Moreno y los supermercadistas y cadenas de electrodomésticos.
Concretamente dice el centro de estudios económicos: "El deterioro fiscal continúa y por ende la cuantía de la necesidad de financiar el bache se mantiene elevada. Sin embargo, la estacionalidad de la necesidad de fondos puede jugar a favor del gobierno en el intento por calmar expectativas de subas de precios a la hora de las negociaciones salariales".
En su informe, Iaraf argumenta que "el acuerdo de precios recientemente puesto en marcha por 60 días busca atacar las expectativas de crecimiento de precios que pueden tener los agentes económicos en este momento. Pero el resultado del acuerdo de precios no es independiente de la cantidad de dinero que el BCRA termine volcando a la economía durante el período que dure".
Por ese motivo, considera que no es menor conocer la evidencia que se tiene respecto de la importancia del sector público como factor generador de emisión monetaria. Queda claro en la estadística que "a partir de 2010, el fisco empezó a tener un papel protagónico en la emisión monetaria. En los últimos tres años generó más de la mitad de la emisión de base monetaria. En 2012, en valores absolutos, llegó a $ 47.500 millones de pesos (ver cuadro).
Pero la situación financiera del Tesoro nacional anticipa que 2013 "será nuevamente un año donde el vínculo fiscal-monetario va a estar muy presente. Teniendo en cuenta que en el segundo semestre hay elecciones y que el gobierno acaba de pactar el congelamiento de precios (...); no es indiferente que la emisión se concentre en el primer o en segundo semestre, por el efecto que ello puede tener sobre los precios".
De modo que concluye: "Si las necesidades financieras se comportan con similar estacionalidad que los últimos tres años, el gobierno tiene un importante alivio durante los próximos 60 días, ya que no hay emisión monetaria de relevancia para financiar al fisco. El alivio surge porque directamente no necesitaría emitir con este destino". Pero advierte que, en caso contrario, "la necesidad de esterilizar el dinero emitido, para evitar presiones inflacionarias, llevaría al BCRA a convalidar mayores subas de tasas de interés, evento no deseado seguramente en un año electoral". (Redacción Central)
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