El maquinista dijo que intentó frenar pero el tren no paró

El maquinista dijo que intentó frenar pero el tren no paró
Marcos Córdoba declaró ayer en el juicio e insistió en que no pudo detener la formación por una falla técnica. Así se defendió de la estrategia de los acusados para convertirlo en único responsable.
“Me solidarizo con los familiares. Les pido que crean en mí.

Yo frené, intenté todo lo posible, todo lo que me enseñaron.

Que por favor me crean”.

Marcos Antonio Córdoba, el maquinista del tren que provocó la tragedia de Once, cerró así su declaración ante el Tribunal Oral que lo investiga por el accidente en el que murieron 51 personas y hubo 789 heridos. Fue el momento más fuerte, la primera vez que Córdoba contó públicamente su versión.

El conductor del tren Chapa 16, acusado de estrago culposo, subió al estrado poco antes de las 12. Nervioso, aclaró que no iba a responder preguntas. Y entonces comenzó a relatar cómo fue la fatídica mañana del 22 de febrero de 2012. “Tomé el tren en la estación Castelar, sin que mi compañero me informara nada sobre el tren”.

Córdoba, de 27 años, continuó relatando cada uno de los movimientos que hizo al llegar a cada estación, sin marcar ninguna anormalidad: “Desacelero, toco bocina porque había un paso a nivel, aplico el freno y me detengo”, fue una secuencia que repitió casi mecánicamente durante todo su relato. El único detalle fue cuando contó el momento en que arribó a Floresta: “Aplico freno, me detengo pero una puerta queda tapada por una reja. Pongo la palanca en marcha atrás, le doy Punto 1 de velocidad y retrocedo para que la gente pudiera bajar con comodidad”. La referencia es importante porque muchos testigos señalaron que la formación se había pasado en la frenada al entrar a Floresta. Córdoba lo relató como algo normal, no hizo referencia a una falla.

El problema recién habría ocurrido al entrar a Once. “Después de salir de Caballito, venía en velocidad Punto 3 cuando veo una señal a precaución , saco aceleración y aplico freno, porque la siguiente señal podía ser a peligro . Pero como era a vía libre , aplico Punto 1 de velocidad, veo la señal que me marcaba que iba a entrar al andén 2. Llevé la palanca de marcha a neutro, iba a frenar manualmente. Quiero aclarar que iba a frenar manualmente porque no estaba borracho ni drogado, la noche anterior no había ido a ningún corso, había descansado bien”.

Luego, el desastre. Córdoba contó: “Cuando estoy ingresando, aplico freno pero no siento el sonido de la válvula. Vuelvo a aplicar y sigo sin sentirla. Me desespero, veo que se acerca el paragolpes, tiro el freno de emergencia y por instinto me agarro de las palancas a esperar el impacto. A último momento levanto la cabeza y me golpeo la cara. Avisé por la radio ‘Control, emergencia’, pero se ve que no salió. La radio andaba porque escuché cuando ellos pedían cortar la corriente en el andén”.

El motorman cerró su relato contando cómo tomó conciencia de lo que había pasado. “Los bomberos cortaron los fierros, me sacaron y me llevaron a la clínica. Después me incomunican, y recién cuando voy a declarar me entero de la dimensión del accidente”.

Al no haber aceptado preguntas, quedan flotando algunas dudas. Por ejemplo, qué pasaba con el sistema de freno de hombre muerto, que iba desactivado (debe mantenerse siempre presionado para que la formación no se frene). De todas formas, más adelante en la causa el fiscal Fernando Arrigo podrá hacerle preguntas.

Para los familiares, escuchar el relato de Córdoba fue duro. Paolo Menghini, padre de Lucas, uno de los jóvenes que murió en el accidente, le dijo a Clarín: “Se nos estrujó el corazón. No estamos acá para creerle o no, sino para escuchar a todos y que las declaraciones echen luz para saber lo que pasó. Hay mucho por aclarar ”.

Este grupo de querellantes mantiene la postura de que, más allá del eventual error humano, la situación del Sarmiento era tan precaria que una tragedia así era esperable. De hecho, sostienen que muchas muertes se produjeron porque, más allá de los frenos, el material rodante no estaba preparado para soportar el impacto, al punto que los vagones se incrustaron uno dentro del otro.

En cambio, el grupo de querellantes representado por el abogado Gregorio Dalbón insiste con que la responsabilidad es del maquinista, y que los supuestos desmanejos con los subsidios deben ser investigados en otra causa que tramita desde 2008 en el juzgado federal N° 2, y que investiga todo el sistema de uso de fondos públicos en el transporte en general. Ayer Dalbón volvió a cargar fuerte contra el motorman: “Córdoba dijo hoy ante el tribunal que puso el freno en neutro y que iba a frenar, pero no dice que frenó. Con su pedido de disculpas a los familiares ha quedado en evidencia su responsabilidad, porque nadie pide disculpas por algo que no hizo”. En realidad, la frase exacta de Córdoba fue “me solidarizo con los familiares”.

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