180 maquinas industriales de avanzada para organizaciones textiles

El Programa de Desarrollo del Sector Textil y sus cadenas afines que ayer activo el gobernador Gildo Insfrán, en esta primera fase beneficia a casi cuatrocientas personas involucradas en las treces cooperativas y consorcios en que fueron asociadas estos, quienes recibieron en su conjunto un parque inicial de 180 unidades de maquinas industriales de avanzada.
Lo que básicamente hizo el estado formoseño fue identificar a confeccionistas, talleres en funcionamiento, sastres, modistas y de profesiones afines, quienes desarrollan su labor a una escala mínima y con precarios equipos, y les propuso asociarse en cooperativas y/o consorcios, para luego pasar a la fase de adiestramiento con equipos técnicos profesionales, tarea donde colaboró el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI).

Luego y detectadas las necesidades de equipamiento de estos grupos se procedió a constituir a través del Fondo Fiduciario Provincial, el FONTEX, con el cual se adquieren máquinas que son transferidas a las distintas unidades productivas a fin de que completen su parque tecnológico y que la pueden amortizar en 36 meses con cuotas accesibles y que pueden ser abonadas con el trabajo de producción, que desde ya se les asegura una partida de guardapolvos escolares del orden de los 200 mil que anualmente el estado entrega a la población escolar formoseña.

En el acto de lanzamiento del programa el gobierno entregó a trece grupos asociativos (que totalizan casi cuatrocientas personas) un parque inicial de 180 unidades de maquinas industriales de avanzada, además de insumos y la asistencia en logística en comercialización.

Así lo expuso el subsecretario de Desarrollo Económico, Julio Araoz, subrayando en principio que este programa de desarrollo del sector textil y sus cadenas afines, en esta oportunidad pone foco en uno de los últimos eslabones de la cadena de valor del algodón que es la confección, el cual justamente constituye el de mayor incidencia en la renta, casi un 70% de lo que se percibe cuando se pone a consideración de los mercados una prenda de vestir.

Advirtió sobre la existencia de “tremendas asimetrías en cuanto a las tecnologías existentes, y también diferentes posiciones fuerzas en las negociaciones entre los distintos actores”, de allí la decisión de “desarrollar este eslabón, siendo coherentes y consistentes con un objetivo estratégico formulado en nuestro plan, de producir más y mejor, hubo que hacer un trabajo en red y con muchos actores. Con quienes contábamos, que capacidad productiva teníamos distribuida en nuestro territorio, para así identificar a confeccionistas, talleres, sastres y modistas”, añadiendo que estos debían decidir en trabajar de manera asociativa, para así tener “posibilidad de desarrollar competitividad con una distribución equitativa de la renta”.

Expuso Araoz que el “posicionamiento adecuado en el mercado tiene que ver con la calidad, y la misma devine de una actitud que se practica en el taller, y lograr eso es a través de una escuela que la instalamos dotándola de maquinaria de última tecnología y donde se entrenó a la gente como confeccionistas y modistas, que ya traía sus saberes desde el sistema formal educativo al no formal, a quienes se apoyó también a través del INTI”. Indicó que se capacitó no sólo en el manejo de las máquinas, sino también en la incorporación de los criterios de calidad, que luego se reflejaron en un manual que es el que rige la aprobación de las prendas que ingresan al sistema”, agregando que “también se entrenaron más de treinta personas en el mantenimiento de los equipos, así tener diseñado en un sostenimiento preventivo y no la rotura en el desarrollo de las actividades”.

Explicó que “identificadas las necesidades de equipamiento de estos grupos se procedió a constituir un fondo administrado por el Fondo Fiduciario Provincial, en este caso identificado como FONTEX, con el cual se adquieren máquinas que son transferidas a las distintas unidades productivas a fin de que completen su parque tecnológico y que la pueden amortizar en 36 meses con cuotas accesibles y que pueden ser abonadas con el trabajo”.

Señaló asimismo que “hay otro atributo vinculado a la competitividad y que tiene que ver con la logística. Es que se puede fabricar muy bien, pero si el material no fluye como debe ser y en los tiempos necesarios, la rentabilidad se ve comprometida”, por ello es que “se organizó a un equipo de jóvenes profesionales, desde ingenieros, diseñadores textiles, economistas, contadores y gente especializada en logística, quienes se encargan por ejemplo de aportar los insumos. El programa adquiere las telas, el hilo, botones y el resto de los insumos, dado el poder de compra cuando adquiere grandes cantidades”.

Inicio positivo

Reveló que las primeras experiencias indican que “las cosas están funcionando bien, y ello se pudo apreciar en las prendas iníciales emblemáticas, que fue la producción de guardapolvos, apuntándose a que en el próximo ciclo lectivo, la totalidad de los guardapolvos que vaya a distribuir el gobierno a los escolares formoseños, sea producido totalmente en nuestro territorio”.

Además, marcó Araoz que “cuando esta iniciativa comienza a difundirse crecen las demandas, apareciendo la creatividad y nuevas ideas. Y es así que ya se diseñaron indumentarias deportivas”.

Expuso que se estaba ante el primer paso de trece grupos asociativos constituidos por cooperativas y consorcios, que se encuentran en esta ciudad, Siete Palmas, Laguna Blanca, Riacho He Hé, Buena Vista, Pozo del Tigre, Ingeniero Juárez, La Rinconada y Vaca Perdida, quienes son los que ya han comenzando a trabajar y en cada uno de estos lugares estuvieron capacitando los equipos técnicos y luego incluso vinieron a la capital a completar su entrenamiento en la escuela taller.

Significó que en este primer paso se estaba aportando un parque inicial de 180 unidades de maquinas industriales de avanzada, además de insumos y sumado a la capacitación, se cuentan con todos los ingredientes para alcanzar a cumplir los “parámetros de calidad altamente exigentes, de tal manera que una prenda sea merecedora de una etiqueta que diga “Hecho en Formosa”, y ya incluso se piensa en establecer una marca identificatoria, apuntando por supuesto a ampliar la base productiva y con los talleres trabajando en red poder producir otras prendas que tengan posicionamiento en el mercado”.

El Chaguar

El programa es mucho más amplio, porque además contempla la incorporación de otras fibras, como el chaguar al cual se pretende industrializar no solo en la producción del hilado sino también en cuanto a la sistematización de las tinturas vegetales. Esto fundamentalmente para tener un aprovechamiento sustentable en los recursos naturales, y para que la gente que trabaja en este segmento pueda disponer de materia prima y no perder posicionamiento en los mercados.

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