Mantuvo cautiva y abuso casi dos años de una adolescente

Mantuvo cautiva y abuso casi dos años de una adolescente
En julio de este año la chica logró escapar de su captor. Vivió en situación de encierro total. El presunto abusador, que fue detenido, se habría valido de la práctica religiosa para acceder a la víctima.

Una escalofriante historia salió a la luz en julio de este año, si bien públicamente no llegó a trascender hasta hoy, cuando una chica de 18 años logró escapar de su cautiverio y exponer ante autoridades policiales que en un período de casi dos años la habrían mantenido secuestrada y padeciendo diversos vejámenes. El acusado fue detenido y se le imputaron una serie de delitos que incluyen, entre otros, reducción a la servidumbre, abuso sexual con acceso carnal agravado y corrupción de menores.

El acusado, identificado como Jorge Antonio Torres, es el propietario de un frigorífico que está en Tapalqué y también es un Testigo de Jehová que valiéndose de la práctica de esa religión -donde figura con la jerarquía más alta, conocida como "anciano de la congregación"- habría logrado captar a la chica.

Si bien ambos se conocieron cuando la joven tenía 12 años, años después la habría llevado a vivir a su casa y allí la habría mantenido cautiva, aislándola de su familia y amigos, sin dejar que concurriera a la escuela y realizando tareas domésticas sin acceder a ningún medio de comunicación.

Asimismo, en la denuncia se menciona que la habría golpeado y sometido sexualmente en varias ocasiones de maneras perversas. En este contexto, la chica aseguró que el imputado habría hecho que la violara cualquier persona que a él se le ocurriera, mientras la observaba y, en ocasiones, se sumaba también a esos supuestos actos.

Los sometimientos sexuales que la víctima relató incluirían, asimismo, prácticas de zoofilia con perros.

La investigación está en manos del fiscal Javier Barda, interinamente a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción Nº 2 de Azul.

Acusación

Torres fue detenido el 2 agosto de este año y ahora, a punto de cumplir un mes privado de la libertad, se le pidió que sea dictada la prisión preventiva.

El acusado es dueño de una fábrica de chacinados que está en Tapalqué y sería el lugar de donde la chica logró escaparse el 17 de julio pasado, cuando el hombre la habría llevado a limpiar.

Si bien la chica huyó, habría sido perseguida y agredida en la calle, donde la intervención de testigos y policías finalmente permitiría que fuese rescatada.

En la seccional policial la chica formuló el dramático relato, que también habría hecho quebrar la docilidad a la que la joven habría sido llevada paulatinamente a partir de la imposición que habría hecho Torres de su representatividad religiosa.

Años atrás Torres había llegado a Tapalqué con su esposa y su hija, en carácter de Testigo de Jehová y ostentando uno de los mayores rangos dentro de esa congregación, iniciando su tarea "evangelizadora".

Definido como de "perfil bajo" por quienes solían verlo, al mismo tiempo logró instalar en Tapalqué su fábrica de chacinados.

Valiéndose de su jerarquía, una vez que Torres conoció a los padres de la chica, a quienes les iba a comprar miel, su esposa comenzó a relacionarse con la menor.

Ambas, según consta en el testimonio brindado por la joven, cosían las polleras largas que usan las mujeres de esa religión, a quienes es común ver junto a los hombres visitando casa por casa para difundir la prédica de este credo.

Así, según contaron testigos en la causa penal que se está instruyendo, la chica era vista junto a la por entonces esposa de Torres y a otras mujeres ir de domicilio en domicilio.

Cuando la chica tenía 12 años y ante el divorcio de sus padres, se afirmó el vínculo con el grupo familiar de Torres, quien también se separaría de su esposa tiempo después, cuando la mujer escapó llevándose a la hija de ambos.

En esa época la víctima se habría mudado a la casa del acusado, en la calle Marmisolle de Tapalqué, pero para el año 2008 -cuando tenía 14 años- el hombre la habría sometido sexualmente por primera vez.

"Un infierno"

"Mi vida se transformó en un infierno", declaró la joven en la sede judicial cuando se refirió a los sometimientos sexuales que habría padecido de parte de Torres.

Parte de ese "infierno" lo constituían los encuentros con terceras personas, donde el acusado la habría obligado a tener sexo, en uno de los casos con un hombre de unos 60 años a quien habrían encontrado en una esquina de Azul, ciudad a la que viajaban habitualmente (la joven dijo que era obligada a permanecer oculta en la parte trasera del vehículo).

En otra ocasión, un sábado a la noche y en cercanías al Balneario azuleño, mientras Torres la esperaba en el auto la chica habría sido obligada a ofrecerle sexo a dos chicos que estaban en el paseo público. Esos dos jóvenes habrían subido al auto y todos habrían ido hasta un monte donde la habrían violado.

Otro momento similar lo habría vivido cuando habría sido obligada a tener sexo con un joven que habrían encontrado casualmente en un barrio periférico azuleño.

Una semana antes de escaparse, la chica aseguró que habría sido abusada por dos "linyeras" en el basural de Azul. Y un día antes de la fuga, cuando regresaban a Tapalqué la habría obligado a tener sexo con un chico de unos 17 años.

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