Cuando en el campito o en la canchita del barrio se armaban los equipos y en uno quedaban los dos más habilidosos del grupo, antes de jugar se decía que era robo.
Bastó con una combinación certera para que Argentina hiciera propio el partido en el resultado. Porque desde el dominio ya lo había hecho enseguida. Alcanzó con un pase en profundidad de Messi para que Higuaín muestre su contundencia y ponga en números la distancia. Fue suficiente un circuito con corriente alternada en el medio para que el equipo nacional defina el compromiso.
Y hasta contó con la ingenua mano del ex Newell’s Cichero para que el primer tiempo concluya con un 2 a 0 luego de la conversión del penal del capitán. Hasta ahí Sergio Romero fue un jugador pasivo y la defensa apenas tuvo que moverse para controlar la zona. Con Zabaleta como canal nítido para salir. Y con Mascherano como fiel del equilibrio colectivo.
El descanso encontró casi todo resuelto. Los esporádicos encuentros de Gago con Messi fueron suficientes para proveer al ataque argentino. Con Lavezzi rotando y pasando, y con el Pipita que en base a potencia liquida hasta la más férrea resistencia. Todo era para Argentina.
El complemento encontró a un Messi más armador. Unos metros más atrás fueron clave para que hiciera una jugada maradoniana que no terminó en gol por poco. Hasta que otra vez arrancó desde 40 metros en diagonal hacia la izquierda y entre atónitos defensores venezolanos metió el puñal para que Higuaín lo hunda en el tercero. Pipita estaba un paso adelantado cuando picó a convertir el gol.
La variante en el mediocampo de Banega por Gago tal vez persiguió un doble propósito: darle descanso al volante de Vélez y buscar con el otro rosarino algo más de juego colectivo. Pero todo se redujo a toques para hacer pasar el tiempo. Y en ese lapso la Pulga hasta hizo una cabriola para tratar de hacer un gol de antología, que ya hubiese sido para cerrar todo, hasta el estadio Monumental.
¿Venezuela? Poco, apenas dos llegadas, y ambas fueron evitadas magistralmente por Romero.
Argentina ganó y quedó muy cerca del Mundial de Brasil 2014. En una noche que una vez más quedó demostrado que con Lionel Messi es robo. Que por suerte es argentino. Y rosarino.


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