El Tomba se arriesga a una severa sanción, teniendo en cuenta los malos antecedentes que reúne. Además deberá pagar los daños en el estadio.
En la mira. En el foco de la tormenta. Así están Mendoza y el Tomba.
La suspensión del partido contra Racing provocada por algunos hinchas bodegueros volvió a desnudar la impunidad con la que se maneja la barra, la mirada hacia otro lado de la dirigencia y el accionar de la policía.
Es el cóctel para quedar expuestos, nuevamente, a los ojos del mundo futbolístico como una plaza donde reinan la violencia y la intolerancia.
El Expreso institución quedó otra vez en la mirada de todos, y la parte más dura de la hinchada como la dueña del espectáculo, la que extorsiona y decide si se juega o no un partido de fútbol.
Y como siempre la gente que va a la cancha queda rehén de los inadaptados que sólo buscan hacer su negocio.
La vergüenza se hizo carne y recorrió todo el país. Y ahora vienen otros pasos importantes con un perjudicado exclusivo: El Expreso.
La pelota se manchó el domingo en el Malvinas Argentinas y hoy la tiene el Tribunal de Disciplina, quien determinará la sanción que le caerá a la entidad de la Bodega.
Los dirigentes ya tienen armado el descargo-será presentado por estas horas- y tratarán de que no sea tan dura como se espera, más allá de que el partido podría continuar.
Los antecedentes y las manchas negras no ayudan al Tomba y eso lo tienen muy claro en AFA.
Habrá que ver la “muñeca” que tiene José Mansur para intentar salir parado de la mejor manera ante los graves acontecimientos del fin de semana.
Claro que la historia no termina ahí. Los popes deberán meter la mano en el bolsillo para pagar los daños en el mundialista. Una más y van.
Es la historia de nunca acabar...
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