Los manifestantes sirios exigen el fin del régimen

DAMASCO.- Los funerales de los 112 manifestantes opositores que murieron en la feroz represión de anteayer en Siria se convirtieron en nuevas protestas multitudinarias, en las que se reclamó el fin del régimen autoritario de Bashar al-Assad. Las fuerzas de seguridad sirias volvieron a abrir el fuego contra los manifestantes y mataron a por lo menos 14 personas
Este endurecimiento del régimen sirio, que tras haber dado algunas concesiones a la oposición en los últimos días optó por redoblar la represión, provocó una fuerte condena internacional y las primeras deserciones internas con la renuncia de legisladores y autoridades religiosas en señal de protesta.

En Deraa, centro del movimiento opositor, un activista contó que las fuerzas de seguridad dispararon balas y lanzaron gases lacrimógenos contra aquellos que intentaron llegar a la vecina localidad de Izraa, donde se realizaron los funerales de las más de 30 personas que murieron en la represión de anteayer. Se estima que unas seis personas perdieron la vida allí. "Esperamos más derramamiento de sangre porque las calles hierven de ira", añadió el activista.

Testigos señalaron que ocho personas murieron en dos diferentes barrios de la capital siria, Damasco. Un médico del barrio de Barza, en las afueras, dijo que los activistas habían levantado un hospital de campaña para atender a los heridos.

"¡Bashar al-Assad, traidor!", gritaban los manifestantes. Luego de que el jueves pasado, Al-Assad aboliera la ley de emergencia, instrumento de vigilancia y censura que regía desde 1963, los opositores, lejos de calmarse, subieron la apuesta y comenzaron a exigir el fin del régimen.

La respuesta de Damasco fue endurecer su postura y silenciar las protestas con mano dura, lo que desencadenó una ola de condenas de la comunidad internacional.

Un día después de que la Casa Blanca condenara el uso de la violencia, la Unión Europea (UE) criticó la feroz represión y consideró "esencial" que Damasco inicie "reformas políticas profundas".

"Llamo al gobierno sirio a llevar a cabo reformas políticas profundas, comenzando por el respeto de los derechos más elementales, las libertades fundamentales y el Estado de Derecho", dijo la jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton.

El gobierno francés también criticó la "brutal represión" en Siria. El ministro de Asuntos Exteriores francés, Alain Juppé, pidió al gobierno sirio que en el futuro renuncie a utilizar todo tipo de armas contra los manifestantes.

También Alemania llamó al presidente sirio a reaccionar a los pedidos de la comunidad internacional y poner freno de inmediato a la represión de las protestas prodemocráticas en el país árabe. "La violencia contra manifestantes pacíficos en Siria es inaceptable", dijo el ministro de Asuntos Exteriores, Guido Westerwelle.

Fisuras internas

En este contexto, dos diputados sirios "independientes", Nasser Hariri y Jalil Rifai, declararon al canal de noticias Al-Jazeera que habían renunciado a sus escaños en el Parlamento para protestar contra la sangrienta represión de las manifestaciones contra el régimen.

"Anuncio mi dimisión al Parlamento", declaró Rifai, diputado de Deraa. El legislador justificó su decisión por su impotencia para "proteger a la gente" que lo eligió.

Poco antes, Hariri, también elegido en Deraa, anunció su renuncia: "Llamo inmediatamente al presidente a intervenir", declaró. El mufti de Deraa, la mayor autoridad religiosa de la ciudad, también dimitió. "Presento mi renuncia como resultado de la caída de las víctimas y mártires de los disparos policiales", dijo Rezq Abdulrahman Abazeid.

Agencias AP, AFP, EFE y Reuters

ESTRATÉGICA VICTORIA DE LOS REBELDES SIRIOS

* TRIPOLI (AP).- Al cabo de un día de intensos combates en los que murieron 26 personas, las tropas leales a Muammar Khadafy se retiraron ayer de la ciudad libia de Misurata, que quedó en manos de los rebeldes. "Misurata es libre", anunció un vocero de la oposición, quien aseguró que "los rebeldes ganaron" después de casi dos meses de combates en esta estratégica ciudad del oeste del país, que sufrió además un duro sitio impuesto por los militares leales. Se estima que cientos de civiles murieron en los enfrentamientos que tuvieron lugar en Misurata, donde también perdieron la vida dos fotógrafos, el martes.

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