Maniatan y amenazan a un testigo del caso Alonso: estremecedor relato y desesperado pedido de ayuda

Maniatan y amenazan a un testigo del caso Alonso: estremecedor relato y desesperado pedido de ayuda
No fue un robo sino una escalofriante puesta intimidatoria para un testigo clave de la causa por el asesinato del abogado Marcos Alonso. El remisero fue abordado tras dejar pasajeros en el bingo: una moto y un Falcon le cercaron el paso. Dos personas subieron a su auto, lo llevaron hasta ruta 226 y Urquiza, y allí simularon su ejecución. El crudo relato de la víctima y su pedido de seguridad para poder sostener a su familia en este momento.
Un remisero fue hallado pasadas las 21:00 de este miércoles, en un sector del acceso a Olavarría por ruta 226, a la altura de Urquiza, maniatado de pies y manos a metros de su Ford Galaxy bordó, en un contexto que podía hacer presumir un robo. Más tarde, infoeme.com confirmó otra versión: la víctima era un testigo clave de la causa por el homicidio del abogado penalista Marcos Alonso. No fue un robo, sino un "apriete" para obligar al silencio.

Cerca de la medianoche, Rafael Iribe, de 40 años, casado con Gabriela y padre de una niña de 11 años, tomó la decisión de contarle a este Diario On Line lo ocurrido tres horas antes, el momento exacto en que toda su vida se resumió en un segundo. "Pensé que todo se terminaba ahí" dirá y contendrá la respiración para recordar las tres veces que sus captores le dijeron "hasta acá llegaste". Le gatillaron las tres veces con el caño del arma apoyado en la cabeza. Ahora duda: "Lo hicieron para darme un gran susto o de verdad los disparos no salieron".

Iribe es clave para esclarecer el caso Alonso. El lunes 25 de enero pasado, día en que se halló al abogado muerto dentro de su auto, llevó desde la agencia de remís ubicada en Berutti y Del Valle (a una cuadra del lugar) a los presuntos asesinos del letrado. Eran dos hombres que se hicieron llevar hasta la playa de camiones, y a Iribe le resultó extraña la conversación que mantenían entre sí. La denuncia del episodio selló su suerte hasta hoy.

La detención, días más tarde, de los "pasajeros" de Iribe y el cruce de causas que evidentemente no cuidó a uno de los testigos principales, dio lugar a la primera amenaza en la agencia de remís: "Decile al gordito que no reconozca a nadie" dijeron del otro lado del teléfono. Fue el martes 23 de febrero.

El miércoles 24, tras cumplir su horario de trabajo, el remisero se dirigió a una carnicería y advirtió que lo seguían en un Falcon viejo color gris (de impresión). Bajó a comprar a un comercio y durante el regreso a su casa el Falcon se le puso a la par y vio a personas que le hicieron señas intimidatorias: "La mano en forma de arma y otra como señal de degüello". "Me tiraron el auto para que me vaya contra el cordón llegando a Pueyrredón y Pellegrini".

Se presentó en un reconocimiento fotográfico el viernes 26 de febrero, y desde entonces tiene custodia policial en su domicilio, pero nada más había sucedido hasta este miércoles.

El juego del miedo

En su domicilio de la calle José Luis Torres, Iribe recibió a infoeme.com cerca de la medianoche. Tres horas antes había sido víctima de una escalofriante puesta que al parecer buscó intimidarlo como nunca en las veces anteriores.

Esta vez esperaron que dejara a sus pasajeros en la puerta del bingo, esperaron que saliera hacia la calle Rivadavia y allí le cercaron el paso.

"Apareció una motito y el conductor sacó un fierro (un arma), me dijo que me quedara quieto y bajara la cabeza. En ese momento frenó el Falcon delante de mi auto, intenté marcar el 101 en mi celular pero no pude, dos personas subieron conmigo, una adelante y otra atrás. La moto y el Falcon desaparecieron" relató.

"Me dijeron que agarre para la ruta y que subiera el puente, me empezaron a golpear mientras me verdugueaban: `Sos fácil gordito, gil, mirá lo que te pasa ahora´ me decían".

Iribe intentó calmar a sus captores, "me borro, ya fue" les dijo, pero no le creyeron: "No me vengas con esa verdura, la cagada ya te la mandaste" le respondieron.

"Me vendaron los ojos y sentí el fierro en la cabeza. La primera vez que apretó el gatillo fue un momento terrible, luego otra vez y otra vez, pero la bala nunca salió. Entonces me dijeron `che gordito, te vamos a dejar acá, mañana venimos y te reventamos´. Me ataron con precintos, con los pies cruzados y las manos atrás, y me dejaron adentro del auto. Supongo que fue un apriete grande si no me hubieran matado en ese mismo momento, o quizá no pensaron que iba a salir del auto (el Galaxy, patente RXY 710)" contó. Fue la parte más dura del relato.

"Tuve miedo de que volvieran" confesó el remisero que luego de un rato logró abrir la puerta de su vehículo y "a los saltos" se dirigió hacia la ruta para pedir auxilio. Luego del aviso al 101 el lugar se pobló de policías.

Pedido desesperado

Iribe le dijo a infoeme.com que decidió relatar el hecho para dar a conocer su situación y así lograr "que me consigan otro trabajo para estar resguardado con mi familia, porque esto va a ser largo, pero no pido que me regalen nada".

Aseguró "hoy si no manejo el remís no comemos, sigo corriendo riesgo y nadie se calienta". "Quisiera una reunión con el Intendente, que alguien entienda la situación desesperante que estamos viviendo con mi mujer y mi hija" cerró.

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